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Una emisora bajo sospecha

Un grupo de empleados demanda a una radio por despido, estafa, amenazas y alzamiento de bienes

Diez trabajadores de Radio Aldamar, una emisora local de San Sebastián, han puesto a la dirección del medio bajo sospecha, presentando contra ella un total de cuatro denuncias: una en un Juzgado de lo Social por despido improcedente y otras tres por la vía penal por los presuntos delitos de estafa, amenazas y alzamiento de bienes.El colectivo, en su mayoría periodistas, demandó inicialmente a Rosalía Domínguez, quien figura como directora de la emisora, por el impago de los salarios y de las mensualidades correspondientes a una fianza de 2,5 millones de pesetas que cada trabajador tuvo que adelantar para obtener un empleo en ese medio. También acusan a los responsables de la empresa de "malos tratos físicos y psíquicos, como vejaciones, insultos y amenazas". La demanda motivó el despido fulminante del grupo de trabajadores.

Domínguez y su esposo, Eduardo Arrese-Igor, quien ejerce como gerente, niegan las acusaciones y consideran que los trabajadores han abandonado su puesto. Aseguran que han cumplido todos los puntos del contrato firmado con los empleados, que estipulaba un sueldo mensual de 100.000 pesetas, 14 pagas anuales, Seguridad Social y otras 50.000 pesetas al mes durante cinco años para devolver la fianza depositada.

El abogado que representa a los diez empleados, Juan Luis Peña, asegura que los cuatro procedimientos "siguen adelante" al no prosperar un acuerdo en el acto de conciliación celebrado el 21 de julio. En esa cita, según Peña, la dirección "no aceptó el despido improcedente y se limitó a emplazar a los diez trabajadores a personarse en su centro de trabajo una semana después sin garantizarles el pago de los retrasos y los salarios". Los empleados no han vuelto a pisar la emisora desde su despido.

Los trabajadores abogan por rescindir los contratos debido a que "es imposible la convivencia en esta empresa y a su falta de viabilidad económica". En una nota, acusan de "engaño" a la dirección de Radio Aldamar y sostienen que tanto Domínguez como Arrese-Igor "compraron un Mercedes y comen en restaurantes lujosos durante el transcurso de estos problemas". Los trabajadores y su abogado expondrán hoy la situación en la que se encuentran las demandas, cuyo objetivo es, según Peña, "recuperar el dinero". Con todo, reconoce que "va a ser muy difícil porque ha desaparecido".

Los denunciantes sostienen que se han visto sometidos a "una gran presión" por parte de la dirección de la emisora de radio. En su opinión, esta situación forma parte de una estrategia premediatada para forzar la marcha de los trabajadores, que en el contrato firmaron la renuncia a la fianza entregada si abandonaban la emisora antes de cinco años. Además de estos diez empleados, hay otros 12 que se encuentran en la misma situación. En la Parte Vieja donostiarra han aparecido pintadas, carteles y se han repartido pasquines en los que se acusa a Domínguez de "ladrona" y se le exige "el pago de las deudas". Los trabajadores han mantenido numerosas concentraciones frente a la sede de la emisora en protesta por su despido y el impago de sus honorarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de agosto de 2000