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Alierta sustituye a Villalonga en Telefónica

El actual responsable de Altadis será nombrado hoy presidente de la operadora por su Consejo de Administración

CRISIS DEL PRIMER GRUPO ESPAÑOL. Los consejeros de Telefónica designarán hoy a César Alierta presidente de la compañía. Relevará en el cargo a Juan Villalonga. De esta forma, se dará carpetazo al prolongado enfrentamiento entre el primer ejecutivo de la mayor empresa española y el Gobierno del PP, que lo designó para ese cargo en junio de 1996, tras ganar las elecciones generales de marzo de ese año. El nombramiento de Alierta, a quien el PP puso al frente de Tabacalera (hoy Altadis), ha sido pactado entre el Ejecutivo y los accionistas de referencia, el BBVA y La Caixa. Para sustituir a Alierta en Altadis, las apuestas apuntan a Pablo Isla, secretario general del Banco Popular.

El consejo de Telefónica nombrará esta tarde a César Alierta presidente de la compañía en sustitución de Juan Villalonga. Alierta, consejero de la operadora desde 1997, es presidente de la tabaquera Altadis. Con el relevo, el consejo de Telefónica trata de cerrar la profunda crisis abierta en la compañía como consecuencia del deterioro de las relaciones de Villalonga con el Gobierno que le nombró en junio de 1996 y con las entidades financieras que forman el núcleo de accionistas (el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y La Caixa).Su distanciamiento del Ejecutivo comenzó el pasado octubre con el escándalo de las stock options (opciones sobre acciones), un sistema de retribución ideado por Villalonga que reportó a 100 directivos de Telefónica, incluido su presidente, más de 72.000 millones. La polémica saltó cuando el PP preparaba la campaña electoral para las elecciones de marzo de este año y el presidente del Gobierno, José María Aznar, fue acusado de favorecer a sus amigos al frente de empresas privatizadas. Varios ministros enviados por Aznar pidieron, sin éxito, a Villalonga que renunciara a sus opciones -más de 3.000 millones- y el asunto abrió un abismo entre los antiguos compañeros de colegio.

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El detonante de la dimisión ha sido, sin embargo, la investigación abierta por la Comisión del Mercado de Valores (CNMV) a Villalonga en junio pasado por supuesto uso de información privilegiada. Su anuncio coincidió con unas declaraciones de Aznar, sobre la necesidad de que la CNMV clarificara determinadas actuaciones en empresas cotizadas.

Las relaciones con el núcleo duro saltaron por los aires el pasado mayo cuando el consejo de la operadora paralizó la fusión con KPN con los votos en contra de los representantes del BBVA, La Caixa, el propio César Alierta y Gaspar Ariño. La operación había sido ideada por Villalonga.

Blindaje del consejo

La designación de Alierta ha sido consensuada por el núcleo de accionistas y cuenta con el apoyo de varios consejeros independientes que fueron propuestos por Villalonga en 1997. Fuentes conocedoras de las negociaciones aseguran que la elección de Alierta se produjo en las últimas horas tras haber sido descartada la posibilidad de designar un presidente ajeno al actual consejo de Telefónica sin abrir otra crisis.Las normas para el blindaje del consejo aprobadas en 1998 a iniciativa de Villalonga establecen que el presidente de la operadora debe salir del propio consejo con el apoyo de la mayoría simple. Para ello, el candidato debe tener una antigüedad de, al menos, tres años en la compañía. De no ser así, debería contar con el 85% de los votos (17 de los 21 consejeros) y los promotores del cambio en Telefónica no las tenían todas consigo. Alierta cumple todas las disposiciones.

En el consejo de Telefónica se sientan aún algunos hombres de confianza de Villalonga que podrían votar en contra de cualquier propuesta que viniera del núcleo duro. Son los independientes Alberto Cortina y Martín Velasco y de consejeros ejecutivos Luis Martín de Bustamante y José María Mas. Se considera neutrales a los representantes de las aliadas de Telefónica, Bert Roberts y Miguel Horta, de MCI WorldCom y Portugal Telecom, respectivamente.

Los socios financieros de Telefónica han barajado, según fuentes de la compañía, el nombramiento como presidente de Isidre Fainé, vicepresidente de Telefónica y director general de La Caixa, o de José Javier Echenique, vicepresidente de la operadora y director general del BBVA, los dos únicos que podrán cumplir los requisitos que marcan los estatutos de la compañía y contar con el apoyo de ambas entidades. Al final se han descartado estas candidaturas para evitar la "bancarización" y para futuras rencillas posteriores entre ambos grupos financieros.

En esa tesitura, se ha optado por Alierta, que guarda una estrecha amistad con Francisco González, copresidente del BBVA, y con el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Rodrigo Rato. De hecho, Alierta fue designado como presidente de Tabacalera -ahora Altadis- por el Gobierno en la misma tacada que Villalonga en Telefónica tras llegar al poder el PP y poner a sus hombres al frente de las empresas públicas. Fue Rato quien le propuso como consejero de la operadora. Los accionistas de Altadis han ofrecido a Pablo Isla, actual secretario general del Banco Popular, exdirector general de Patrimonio con el primer gobierno del PP y antiguo consejero de Telefónica, como sustituto de Alierta.

Fuentes de la compañía aseguran que Alierta estará arropado por uno o más consejeros delegados -hasta cuatro, en función de las distintas áreas de negocio-. Entre los candidatos figuran Luis Lada, actual responsable de Telefónica Móviles España, que cuenta con el apoyo del BBVA, y Fernando Abril-Martorell, que dejó Telefónica el pasado junio y está respaldado por La Caixa.

El consejo de Telefónica se reúne hoy a las cinco de la tarde, a la misma hora a la que el presidente Aznar recibirá en La Moncloa al nuevo secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. El consejo intenta así que el relevo no afecte a la cotización de Telefónica, que ayer cayó otro 2,20% y acumula una pérdida de 700.000 millones en los dos primeros días de esta semana. La operadora vale 18,2 billones.

No obstante, fuentes de Telefónica esperan que Villalonga presente su dimisión a la comisión delegada a lo largo de la mañana. Esas fuentes aseguran que el futuro de Villalonga "está en América", desde donde habría recibido varias ofertas, por lo que considera imprescindible salir sin cargos de la investigación de la CNMV. Villalonga habría retrasado su marcha hasta tener algún indicio del resultado de la investigación.

Según fuentes de la operadora, Villalonga habría obtenido una fuerte indemnización -unos 4.000 millones-, el adelanto del pago de las opciones del Plan TOP que debía hacerse efectivo en 2003 y la prolongación de su actual salario durante tres años. En total, más de 5.000 millones. El presidente ha negociado para mantener a alguno de sus hombres de confianza, como Martín Bustamante, presidente de Telefónica Móviles. Pero en la empresa se considera inminente la salida de Manuel García-Durán, recientemente nombrado presidente de Telefónica Media. Ayer se produjo, además, la dimisión de Juan José Nieto, consejero delegado de Media, y la marcha de José Antonio Ríos, antecesor de García-Durán al frente del área de medios de comunicación y artífice de la fusión de Terra y Lycos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de julio de 2000