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LA RENOVACIÓN DEL PSOE

Rosa Díez y Matilde Fernández llevarán hasta el congreso la petición de segunda vuelta

La polémica sobre el procedimiento por el cual será elegido el secretario general del PSOE llegará hasta el propio congreso federal, que comienza el próximo viernes. Dos de las candidatas, Rosa Díez y Matilde Fernández, discrepan de la propuesta de la Comisión Política que elimina la posibilidad de la segunda vuelta y sitúa como líder del PSOE al aspirante que obtenga más votos.Los partidarios de Díez y Fernández lucharán para que los delegados rechacen esa fórmula y, si bien es improbable que triunfe, sí es posible que la discusión llegue hasta el pleno de los delegados.

Un secretario general con menos del 50% de los votos "es un regalo para el PP", señaló ayer Díez al defender la segunda vuelta.Entre tanto, han empezado en todas las federaciones los movimientos soterrados a favor de unos y otros candidatos. Algunos dirigentes andaluces reconocieron que "el boca a boca" a favor de José Bono recorrió ayer esa federación donde, a su vez, José Luis Rodríguez Zapatero va subiendo en apoyos, según sus partidarios.

Rosa Díez explicó anteayer al presidente de la Comisión Política, Manuel Chaves, las razones por las cuales considera un error que ese órgano de dirección se decante por la elección del secretario general en una sola vuelta y que se convierta en ganador el que tenga más votos que los demás, aunque supere en sólo uno al segundo más votado. Una vez aprobada la propuesta por una gran mayoría y con el apoyo de los secretarios regionales, según Chaves, la eurodiputada Rosa Díez compareció ayer para anunciar que no tira la toalla y que va a llevar al congreso la defensa de la elección mediante dos vueltas, para que los delegados tengan la última palabra.

Matilde Fernández va a hacer lo mismo, así que ya está asegurado que el primer día de congreso, el próximo viernes, estará dedicado al debate sobre las normas de funcionamiento. Los partidarios de una sola vuelta reconocen que quieren evitar la alianza entre tres candidatos frente a uno, previsiblemente contra el ganador en la primera votación. El congreso tiene que empezar necesariamente con la discusión de las normas de elección del secretario general ya que ha de cambiar los estatutos del partido.

Que decidan los delegados

Todo discurriría más rápido si las normas sugeridas por la Comisión Política contaran con absoluto consenso. Pero tanto Rosa Díez como Matilde Fernández van a plantear batalla de manera contundente y animarán a los delegados a que revoquen el criterio de la Comisión Política y permitan la segunda vuelta. No es probable que lo consigan ya que la mayoría de las federaciones, o al menos sus dirigentes, apoyan lo aprobado por la gestora.No obstante, partidarios de Díez y de Fernández creen factible conseguir el respaldo mínimo requerido, el 20%, para defender su propuesta ante el pleno. En ese caso, la decisión estaría en manos de los 998 delegados.

Las dos candidatas insisten en en que no ven argumentos para prohibir la segunda vuelta. Díez recordó ayer que propuso esa modalidad antes de que hubiera cuatro candidatos y reiteró que considera esa fórmula mucho más apropiada. Su razonamiento tiene que ver con la "necesaria fortaleza" del secretario general. Díez considera que, si en primera vuelta nadie obtiene el 51% de los votos y se da como ganador al que obtenga más votos, ya sea con el 30% o con el 45% de los sufragios, su liderazgo será "débil". Si quiere subir de porcentaje al someterse a votación junto con la ejecutiva, tal y como propone la gestora, será "rehén, prisionero de esa ejecutiva". "Será un secretario general arrestado por la ejecutiva, ya que a cambio de que le voten habrá tenido que pactar y hacer muchas concesiones", dijo la eurodiputada en su comparecencia en la sede federal del PSOE, en la que estuvo acompañada por parte de su equipo de colaboradores, entre ellos Luis Atienza, Juan Manuel Eguiagaray, José Antonio Maturana y Carlos Totorika.

Los votos de los partidarios de Díez y de Fernández se unirán en el congreso en la defensa de la fórmula que ellas proponen, y ambas creen que atraerán a delegados con independencia de que prefieran a otros candidatos. Matilde Fernández recordó ayer que en septiembre de 1998 la ejecutiva federal del PSOE decidió pedir al ganador del congreso de los socialistas valencianos, Joan Ignasi Pla, que dimitiera de inmediato con el argumento de que sólo había obtenido el 42% de los votos. Pla dimitió y desde entonces hay una gestora.

Tanto Díez como Fernández continúan con la apelación a la libertad de los delegados para que actúen y voten como crean conveniente, sin secundar las posiciones de sus dirigentes, si discrepan de ellas. Rosa Díez no cree que la exhortación de Chaves para que los barones no expresen públicamente sus preferencias vaya a tener éxito. "La democracia tiene voz", dijo.

Los dirigentes territoriales no ocultan que "existe el boca a boca" y que en muchos casos, singularmente en Andalucía, no se privan en comentar "internamente" cuál es su opción. Dirigentes provinciales señalaron que "iban ganando las posiciones a favor de Bono", en tanto que los dirigentes afines a Rodríguez Zapatero no dieron crédito a esa hipótesis.

Respecto a la posible propuesta a Felipe González para que presida el partido, José Bono defendió ayer esa posibilidad aunque hace varias semanas había señalado que no procedía esa propuesta ya que González le había comunicado que no es candidato a ningún cargo ejecutivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de julio de 2000

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