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FÚTBOL Elecciones a la presidencia del Real Madrid

"Lo primero será llamar a Di Stéfano"

Florentino Pérez anuncia que nombrará al mito madridista presidente de honor del club

"Con la cabeza alta"

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Di Stéfano. Ése fue el primer nombre que le vino a la cabeza a Florentino Pérez cuando no tuvo más remedio que aceptar que era el nuevo presidente del Real Madrid. Pero mucho antes, unas tres horas antes de que el recuento oficial dejara de añadir a su apellido la palabra candidato, Florentino Pérez empezó a ejercer de presidente. A ejercer como el 27º presidente de la historia del Real Madrid. El primero que gana unas elecciones en el club blanco desde la oposición. El primero en la historia que derrota a un rival que lleva una Copa de Europa bajo el brazo. "Eso fue, exactamente, lo que hizo Sanz con un entrenador", decía Goyo Benito de madrugada, un personaje esencial en la campaña de Florentino Pérez, cuyo futuro en el club está por desverlarse.Durante todo el día se sintió ganador Florentino Pérez, que se negó a hacer en fotografía alguna el signo de la victoria, hasta que el recuento oficial le diera ganador. "Yo sé hace tiempo que soy el nuevo presidente", reconocía de madrugada Florentino Pérez apoyado en una valla de las que rodean su carpa. Un Florentino Pérez que aceptaba de buen grado las múltiples felicitaciones que recibía, pero que en el momento de posar para una foto con su mujer se negó a hacer caso al grito de "que se besen" que entonaban los aficionados que allí celebraban el todavía supuesto triunfo.

La noche más feliz de Florentino Pérez sólo tuvo un momento de ansiedad, cuando en el programa de José María García de la cadena Cope se vio debatiendo con su adversario, con Lorenzo Sanz, quien además de felicitarle, comentó que seguía teniendo dudas sobre el voto por correo. Sólo entonces, el todavía candidato Pérez saltó indignado y aseguró que el mismo lunes desde el club se haría una comprobación pública de cada voto por correo.

Ésa fue la primera referencia de Florentino Pérez al día de hoy, lunes, cuando ya es presidente del Real Madrid. Ni siquiera sabía en qué momento, o en qué día, tendría que tomar posesión del cargo. Informado por los allí presentes de que la decisión la tendría que tomar él mismo, Florentino Pérez comenzó a explicar cuál sería su agenda más inmediata. "Lo primero que haré, lógicamente, será tomar posesión. Lo segundo traer a Alfredo Di Stefano al Bernabéu y nombrarle presidente de honor del club. Inmediatamente saludaré a todos los trabajadores de las oficinas. Luego llegará el momento de hablar con los técnicos. Con Pirri y con Del Bosque. Pero no sólo con ellos. También con Amancio, que está en la junta directiva y que tiene mucho que decir a nivel deportivo. Después, antes de que se vayan a la pretemporada, me reuniré con la plantilla. Y seguro que estaré con ellos Nyon.

"Si no resulto elegido presidente, me iré a mi casa con la cabeza bien alta por haber devuelto al madridismo el orgullo de triunfos como los de esas dos Copas de Europa que hemos logrado después de 32 años". La larga madrugada postelectoral fue más larga para Lorenzo Sanz que para su rival, Florentino Pérez. El baño de multitudes, el entusiasmo y la alegría que anoche rodeaban al aspirante, eran soledad, decepción y tristeza alrededor del ex presidente del Real Madrid. Recluido a cal y canto en un restaurante propiedad de su hijo Lorenzo, acompañado tan sólo por sus familiares, los miembros de su candidatura y algunos íntimos, Sanz fue rumiando poco a poco la derrota.De puertas afuera, Sanz se agarró a la falta de datos oficiales, por culpa del tardío recuento de votos para no admitir públicamente su derrota, pero sólo era una excusa incapaz de sostener la fachada de tranquilidad que intentaba mostrar. Su andar cansino, su cara de decepción, le delataban. Sus palabras, aunque él no quisiera, también. "No vamos a ser oposición. Yo la he sufrido estos cinco años y sé lo que supone. Ha sido muy dura, y no es positivo para el Real Madrid. Nosotros no vamos a ser oposición, pero sí estaremos vigilantes", aseguró Lorenzo Sanz en una atropellada comparecencia pública al filo de la medianoche.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de julio de 2000