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La mitad de las personas que piden ayuda a Cáritas son inmigrantes

El número de inmigrantes que acuden a Cáritas Diocesana de Barcelona en busca de ayuda ha experimentado un gran aumento en lo que va de año. Entre 1998 y 1999 la proporción creció de un 28% a un 31%., según datos aportados ayer durante la presentación del informe anual de esta organización. En lo que va de año, de las 10.183 personas atendidas, el 43% son inmigrantes. Según su secretario general, Joaquim Sabater, aumenta el número de personas "con dificultades para acceder a los permisos de residencia".

Los representantes de Cáritas mostraron ayer su "preocupación" ante la propuesta de reforma de la Ley de Extranjería y advirtieron a las autoridades políticas de los riesgos que pueden comportar los cambios en la ley que anuncia el Gobierno. Eduard Sala, responsable de acción social de Cáritas, aseguró: "La nueva propuesta diferenciará aún más a los inmigrantes con permiso de residencia de aquellos en situación irregular. Acabaremos conviertiéndonos en una red de asistencia paralela". Según Sala, con la reforma "volverán de nuevo problemas como las expulsiones y los centros de reclusión, que parecían superados". "Además, la mayoría de los inmigrantes sin permiso de trabajo continuarán en la economía sumergida, con el coste que esto supone", añadió Sabaté.Según los responables de la institución, durante 1999 hubo demanda a Cáritas de apoyo psicológico para personas inmigrantes, algo que nunca había sido solicitado antes. Sabater explicó el porqué: "Ahora se están reencontrando familias que llevaban muchos años separadas y que sufrían la presión de la documentación para su regulación. Las consecuencias psicológicas son evidentes". Según la presidenta de la entidad, Nuria de Gispert, "debe haber presión de la UE para hacer una ley de extranjería común".

Sin vivienda

Las dificultades de tipo económico son el principal problema que aduce el 79,5% de las 17.774 personas que pasaron por esta institución. El 41% presenta ingresos insuficientes y el 11,3%, una falta total de recursos. Las ayudas han alcanzado a un total de 7.245 familias. Los beneficiarios son mayoritariamente mujeres, de menos de 45 años y en edad de trabajar pero sin empleo.

El informe anual subraya que entre los muchos problemas que motivaron peticiones de ayuda, uno de los más relevantes es la carencia de vivienda. La cifra de personas que solicitaron ayuda por este motivo se dobló el año pasado, al pasar de las 782 petiones atendidas en 1998 a las 1.528 de 1999.

"Hay un sector de la población que no tiene vivienda, o que vive hacinado en muy malas condiciones, sin agua ni luz, y que no recibe ningún tipo de ayuda de los servicios sociales", explicó Sabater. Sin esta necesidad cubierta "una familia difícilmente podrá superar otras carencias básicas", añadió.

En este sentido, Eduard Sala denunció la falta de políticas sociales que sirvan para resolver la inaccesibilidad a la vivienda. "Necesitamos trabajos protegidos para dar una oportunidad a personas que no están en condiciones de entrar a competir en el mercado laboral", apuntó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de junio de 2000

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