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Mario Gas dirige un musical "chejoviano" de Sondheim sobre las relaciones amorosas

El director Mario Gas, omnipresente en los escenarios y multipremiado -el Max, entre otros galardones-, abrirá el lunes el Festival Grec de Barcelona con Música per a una nit d'estiu, versión catalana del musical de Stephen Sondheim A little night music. La obra, adaptación del filme de Ingmar Bergman Smiles of a summer night, es, señaló ayer Gas, una comedia de fondo amargo, con "regusto chejoviano", sobre las relaciones amorosas. Un total de 20 actores y una orquesta de 18 músicos interpretan el musical, que a partir de noviembre hará temporada en Barcelona.

Siguiendo la película original, el musical (Teatre Grec, desde el próximo lunes hasta el 4 de julio) está ambientado en la Suecia de finales del siglo XIX. La historia es la de un grupo de personajes unidos por diferentes relaciones sentimentales que se dan cita en una casa de campo un fin de semana de verano. Entre los actores del espectáculo figuran Constantino Romero, Mònica López y Jordi Boixaderas. Se da la circunstancia de que las tres generaciones que representan en la obra una mujer, su hija -la protagonista de la pieza- y su nieta están interpretadas en el montaje de Gas por una auténtica dinastía: su mujer, Vicky Peña; la madre de ésta, Montserrat Carulla -que canta por primera vez en un escenario-, y la hija de la primera y del director, Miranda Gas.

El personaje que interpreta Vicky Peña es el de una mujer liberada, una actriz, cuya madre ha hecho fortuna gracias a sus múltiples amantes. "A nivel vocal el papel ofrece pocas dificultades, pero las canciones exigen una gran interpretación dramática, están muy cargadas de emoción", dijo ayer Peña. Junto a la madre, la hija y la nieta adolescente figuran en la obra un núcleo burgués compuesto por un abogado cincuentón casado con una jovencita y el hijo del primero, seminarista luterano; un núcleo aristocrático -un conde y su esposa- y el contrapunto del mundo de los criados.

Además, un quinteto actúa a modo de corifeo, introduciendo las vicisitudes de los personajes esa noche especial en que abren los ojos y establecen relaciones nuevas.

A little night music -el título hace referencia a la Eine kleine nacht musik de Mozart- era un sueño que acariciaba hace tiempo Mario Gas, un rendido admirador de Sondheim que ya ha llevado a escena Golfus de Roma (1993) y Sweeney Todd (1995). La pieza original, con música y canciones de Stephen Sondheim y libreto de Hugh Wheeler, se estrenó en 1973 en el Schubert Theatre de Nueva York y ganó una montaña de premios, entre ellos el de la crítica al mejor musical del año y los Tony en la mayoría de categorías. La traducción catalana la han realizado Roser Batalla y Roger Peña.

Mario Gas, oculto tras unas gafas negras dignas de un superviviente del Sónar, subrayó ayer que ha sido "absolutamente fiel a Sondheim" en su montaje. "Yo casi siempre soy muy fiel a las obras originales, considero que cualquier cambio dramatúrgico, geográfico o de estructura está justificado sólo si mejora el texto original; no hay que cambiar por cambiar". Añadió el director que la pieza "es ya muy sugerente" y advirtió que los que esperan que él haya cambiado cosas "quedarán defraudados".

A little light music, recordó Mario Gas, "está basada en una de las pocas comedias de Bergman -que a su vez se inspiró libremente en Sueño de una noche de verano de Shakespeare-, con toda la ironía y la oscuridad que caracterizan al director sueco. Es una comedia aparentemente galante, con uso de mecanismos del teatro burgués, casi de vodevil, y que recuerda algo a La ronda, de Schnitzler. El musical es una versión muy fiel de la película, aunque algo más suave, con la tristeza adivinándose a través de una superficie acaramelada -"crema de caramelo cubriendo los cuchillos", dice Sondheim-, lo que seguramente no era intención del propio Sondheim, quien asegura que prefiere escribir en colores oscuros. He intentado ir más por el camino de la película de Bergman, que tiene un regusto chejoviano. A little night music se podría definir como una visión amarga y sonriente sobre el mundo de las relaciones amorosas".

A little night music, señaló el director, "es una comedia mágica que transita por diversas tesituras emocionales. Cuenta con un libreto muy depurado y una música potente centrada en el ritmo terciario del vals". El vals es el gran protagonista musical: "Es exponente de un mundo que se viene abajo y que quiere olvidarlo, la expresión de su páthos". Mario Gas, que destacó la simbiosis perfecta de las letras y la música, subrayó que Sondheim "es uno de los grandes compositores del siglo XX". La dirección musical del espectáculo corre a cargo de Manuel Gas y la escenografía es de Jon Berrondo.

El espectáculo, coproducido por Bitó, Scaramush, el Grec 2000 y el festival de Peralada, acudirá al Festival de Otoño de Madrid, donde será representada en castellano, y a partir de noviembre hará temporada en el Novedades de Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de junio de 2000

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