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Jaque al fuego

Tras dos horas y media de partida, el bombero jubilado Alberto Arribas, de 72 años, con las negras, aún resistía, contra todo pronóstico, al campeón de España, Miguel Illescas, al mando de las blancas.El campeón había respondido al ofrecimiento (y al desafío) de batirse, simultáneamente, con los 21 mejores ajedrecistas de los distintos parques de bomberos de toda la región, elegidos mediante un torneo previo. Y, tras 120 minutos de disputa bajo una tienda de campaña del Ejército, plantada en la plaza Mayor, Illescas había vencido a 19, había hecho tablas con Héctor Luis, de 28 años, y aún peleaba con Arribas.

Todos los participantes rodeaban a los dos contendientes: Illescas, de pie, con traje de chaqueta y corbata, examinaba la posición y de vez en cuando echaba un trago de agua; Arribas, sentado, con un polo amarillo, el pelo ya blanco, observaba el tablero con algo de miedo. Illescas echó una ojeada, sopesó que le iba a costar ganarle, si es que lo hacía, y dijo:

-Le ofrezco tablas.

A Arribas se le iluminó la cara como se ilumina de golpe una bombilla y respondió:

-Es un orgullo para mí hacer tablas contigo y las acepto ahora mismo.

No era para menos: acababa de empatar con uno de los ajedrecistas españoles más brillantes, capaz, según demostró, de acordarse de memoria de las 21 posiciones en las que ayer batalló a la vez.

El otro bombero que logró empatar con Illescas, Héctor Luis, del parque de Aldea del Fresno, había disputado, en su adolescencia, campeonatos de España y planteó a Illescas una variante muy complicada para intentar vencerle. "Pero él ha tendido a simplificar el juego haciendo cambios de piezas y al final hemos acordado las tablas", dijo.

Hubo quien pronosticó entre el público que al campeón de España un pelotón de bomberos no iba a durarle ni media hora. E Illescas se empleó a fondo: en estas partidas simultáneas se debe estar muy atento a no tener fallos. "No hacer nada brillante, pero mantener una regularidad", explicaba el campeón.

Pero no hubo vapuleo. Los 21 contendientes se batieron a un nivel muy alto, según reconoció el mismo Illescas. Ninguno fue derrotado, por ejemplo, en el movimiento 10 o 12. De hecho, el primero que tumbó el rey (movimiento que en ajedrez equivale a rendirse) lo hizo después de una hora. La causa de tanta resistencia hay que buscarla en las largas guardias en los parques que sirvieron de entrenamiento a la mayoría: "Hay quien se cree que los bomberos nos pasamos el tiempo de espera dándole a la brisca, pero no es verdad: hay mucha afición al ajedrez", explicó uno de los participantes. Los 21 que ayer hicieron algo de sombra al campeón de España lo demostraron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de junio de 2000

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