Bomberos encendidos

Los profesionales de los consorcios de Bomberos de Valencia y Alicante echaban fuego ayer. Sus irrupciones en las sedes de las diputaciones para exigir mejoras laborales terminaron con cargas policiales y heridos en Valencia, y con la sesión interrumpida en Alicante.En Valencia, el tono festivo con el que discurría la manifestación no presagiaba el violento epílogo. Cerca de 300 bomberos escenificaron con mucho humor el entierro del convenio laboral que, según ellos, les habían prometido en un principio pero que ahora "no cumplen".

Desde la Estación del Norte hasta la plaza de Manises desfilaron portando un ataúd en el que se había encaramado un bombero. Tampoco faltaban bomberos disfrazados de sacerdotes y monaguillos, media docena de coronas de flores con reivindicaciones laborales y una banda que hizo bailar a los portadores del féretro al ritmo de Paquito El Chocolatero. Los bomberos repartieron folletos en los que denunciaban "sueldos excesivos" de los responsables del cuerpo. "Vamos a exigir que el Consorcio se someta a una auditoría ", anunció José Micó, de UGT. Pese a todo, admitieron que sus discrepancias con la Diputación son de 7.000 pesetas mensuales.

Al llegar la marcha a la Diputación los ánimos se fueron calentando. Los bomberos formaron un corro y le prendieron fuego al ataúd y a las coronas en medio de la plaza. Luego, cuando el comité de empresa entró al edificio oficial a presentar un escrito se produjo la avalancha. Medio centenar de bomberos decidieron entrar por la fuerza en el edificio y se avalanzaron contra los antidisturbios que protegían la entrada. Los policías empuñaron las porras y cargaron, pero los bomberos aprovecharon su superioridad. En la refriega se rompieron los cristales de las puertas, un ordenador y el mobiliario de recepción. Según la policía, 12 agentes resultaron heridos, tres de ellos con costillas rotas y uno precisó puntos de sutura. Los bomberos contabilizaron una veintena de heridos leves en sus filas por los porrazos y los cristales rotos.

Unos 50 bomberos ocuparon el vestíbulo hasta que la policía les prometió dejarlos salir sin tomar represalias. La Diputación ha levantado acta notarial de los desperfectos, ha emprendido acciones legales y amenaza con retirar su oferta de mejoras laborales. La diputada socialista María Antonia Armengol dijo que es "inadmisible" que se solucionen los conflictos con la violencia y pidió a la delegada del Gobierno que hable con las partes "para lograr una solución dialogada".

En Alicante no llegaron a las manos, pero la irrupción de 200 profesionales en el salón de plenos de la Diputación y la sonora pitada que les dedicaron a los diputados obligó al presidente Julio De España a interrumpir en dos ocasiones la sesión. "Es una actitud lamentable e impropia de esta sociedad democrática", protestó el presidente, que se negó a reunirse con los bomberos y abandonó el salón de plenos sin dirigirles la palabra. "La negociación no avanza y los compromisos que nos hicieron en la pasada legislatura no se cumplen", afirmó irritado el portavoz de la Junta de Personal, Luis Pastor. Los bomberos de Alicante quieren equipararse a sus compañeros de Valencia y Castellón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de junio de 2000.