Pujol elogia al Ejército, pero legitima las protestas contra el desfile militar de Barcelona

El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, leyó ayer una declaración institucional en la que subraya la "evolución muy positiva" del Ejército, pero al mismo tiempo considera "legítimas" las críticas que el desfile militar previsto para mañana en Barcelona han suscitado en "extensos sectores sociales y políticos" de la sociedad catalana. El dirigente nacionalista se mostró comprensivo con las entidades que se sienten "molestas" y reiteró su enfado porque el Gobierno, a su juicio, "se olvidó" de la Generalitat. Pujol evitó hacer un llamamiento expreso a los ciudadanos para que acudan al desfile.

A sólo dos días del desfile militar en Barcelona con motivo de la celebración del Día de las Fuerzas Armadas, Pujol tuvo ayer la ocasión de detener la bola de nieve de rechazo al acto que auspició su propio partido, pero optó por la ambigüedad: elogió la contribución del Ejército a la consolidación de la democracia, pero al mismo tiempo reiteró su memorial de agravios por el evento y mostró su comprensión ante las expresiones contrarias al desfile militar.Pujol contestó en el pleno parlamentario de ayer a una pregunta del presidente de Iniciativa per Catalunya-Verds, Rafael Ribó, quien le exigió que aclarara su actitud ante el desfile, al que acudirá como primera autoridad civil. El presidente de la Generalitat lamentó que "la máxima institución política" en Cataluña no fuera tenida en cuenta en absoluto" en la preparación de la parada y declinó toda responsabilidad.

"Tendremos una conducta institucional, pero evidentemente no nos pueden pedir según qué a partir del momento en que se prescindió de la máxima institución de Cataluña", afirmó el presidente de la Generalitat. Además, Pujol pidió una "reflexión colectiva" sobre por qué hay tantas entidades "molestas" con el desfile y sugirió que hay que "enmarcar [la parada] en un propósito no sólo político que provoca recelo en diversas sensibilidades".

En su réplica, el dirigente de Iniciativa per Catalunya reprochó a Pujol que esgrima razones competenciales para expresar su enfado, y subrayó que el desfile "es más rechazable por pacifismo que por nacionalismo". Además, Ribó recordó al presidente de la Generalitat que su formación es socia del PP, tanto en el Parlamento de Cataluña como en el Congreso. "Usted está investido por ellos y usted los ha investido a ellos", espetó.

Una hora y media después de responder a Ribó, Pujol convocó a los periodistas en el mismo Parlament para leer una declaración institucional sobre el desfile y no admitió preguntas. El texto reitera los mismos argumentos que Pujol utilizó en el pleno de la Cámara, aunque combinados con elogios al Ejército y a su evolución "muy positiva". No obstante, la declaración empieza lamentando "la forma cómo se planteó el tema del desfile" y considera "legítimas las expresiones críticas hacia esta iniciativa del Gobierno central siempre que se produzcan pacíficamente".

Pujol evitó hacer un llamamiento a los ciudadanos para que participen en los actos del Día de las Fuerzas Armadas y se limitó a pedir que éstos " se desarrollen en el clima de convivencia social y humana, y de respeto democrático que afortunadamente suele impregnar la sociedad catalana". Esta actitud contrasta con su comportamiento ante el desfile celebrado en 1981 en Barcelona. En aquella ocasión, Pujol grabó en la víspera de la jornada un mensaje a los ciudadanos de Cataluña emplazándoles a participar y a hacer una "aportación positiva al quehacer colectivo español".

Además, la declaración leída por Pujol considera "necesaria una reflexión colectiva" sobre las causas del "recelo en extensos sectores sociales y políticos", entre los que sólo excluyó al PP. A su juicio, todas las instituciones deben realizar "una reflexión serena, de signo positivo y al margen del inmediatismo político".

Exposición

Los actos del Día de las Fuerzas Armadas empezaron ayer con la inauguración en el Moll de la Fusta de una exposición de material militar utilizado en misiones de paz. La exposición consta de material militar y armamento empleado por el Ejército en la última década en misiones humanitarias y de pacificación.

Mientras tanto, proseguían los actos aislados de rechazo al desfile militar: unas 150 personas cortaron el tráfico en varias calles de Barcelona y realizaron pintadas en la sede regional del Partido Popular. El centenar de jóvenes acampados en la plaza de España formaron un mosaico humano con la palabra No. También varias decenas de personas se encerraron en la catedral de Lleida, informa Lluís Visa. Seis miembros de las juventudes de Esquerra Republicana (ERC) viajaron a Madrid para encadenarse ante la verja del Ministerio de Defensa. Estos últimos contaron con el respaldo del diputado independentista Joan Puigcercós.

Por su parte, la Asociación Catalana de Juristas Demócratas emitió un comunicado expresando su rechazo al desfile por considerar que se trata de una "opción caduca que puede herir la sensibilidad de muchos ciudadanos de Cataluña". Varias localidades catalanas han aprobado en los últimos días mociones contra el desfile militar. Entre ellas destaca Vilanova i la Geltrú (Barcelona), la localidad natal del ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué.

Serra informó del acto castrense al presidente catalán en marzo

El anterior ministro de Defensa, Eduardo Serra, telefoneó personalmente a Pujol, a principios del pasado mes de marzo, para comunicarle que el Gobierno había tomado la decisión de celebrar en Barcelona el desfile conmemorativo del Día de las Fuerzas Armadas. Fuentes del anterior equipo directivo del departamento indicaron que Serra llamó sucesivamente a Pujol y al alcalde de la ciudad, Joan Clos, y que ninguno de los dos puso reparos a la decisión.Aunque no supieron precisar la fecha exacta en que se produjeron las dos llamadas, las fuentes consultadas indicaron que fue en vísperas de las elecciones, inmediatamente después de que se tomara la decisión, formalizada en una directiva que el jefe del Estado Mayor de la Defensa, general del Aire Santiago Valderas, firmó el 8 de marzo.

No hubo, por tanto, insistieron las mismas fuentes, falta de información institucional a la Generalitat, salvo que se considere que ésta sólo puede plasmarse mediante un escrito y no a través de una llamada personal del ministro.

Lo que sí es cierto, agregaron, es que no se consultó con Pujol ni con Clos la decisión de celebrar el desfile, sino que se les comunicó a posteriori, por considerar que se trata de una competencia exclusiva del Gobierno. La situación de interinidad en que vivió el Ministerio de Defensa a partir de las elecciones del 12 de marzo hizo que no se volviese a retomar el asunto hasta que tomó posesión su nuevo titular, Federico Trillo-Figueroa, ya a finales del mes de abril.

La decisión de llevar a Barcelona los actos centrales del Día de las Fuerzas Armadas empezó a gestarse el pasado verano. Tras examinar otras alternativas -como Canarias y Cádiz-, Serra se inclinó por la capital catalana. Inicialmente, estaba previsto celebrar el desfile en Colón, junto al puerto, pero razones técnicas aconsejaron trasladarlo a la Diagonal, primero, y a Montuïc, finalmente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de mayo de 2000.

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