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TRIBUNALESEL FORENSE NO ACLARA SI EL ENFERMO MURIÓ POR DESASISTENCIA

El juez decidirá la responsabilidad de los celadores de Alicante tras escuchar a dos médicos

El fiscal pidió ayer la declaración ante el juez de dos médicos de urgencias del Hospital General de Alicante antes de que se decida la acusación concreta a los dos celadores denunciados por supuesta denegación de auxilio a un paciente. La fiscalía no descarta imputar a los celadores un delito más grave, como el de homicidio por imprudencia. El enfermo al que supuestamente no ayudaron a entrar en urgencias agonizaba a 25 metros del hospital y falleció tras su ingreso. El informe forense no aclara si el retraso en la asistencia influyó en la muerte del paciente.

Los dos celadores denunciados, J. V. E. y L. E. A., comparecieron al mediodía de ayer ante el titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Alicante con la intención de declarar en calidad de imputados. No obstante, el magistrado, a petición de los letrados de los funcionarios, acordó posponer su declaración hasta delimitar la imputación penal por la que se instruyen las diligencias. El fiscal no se opuso a esta iniciativa y, además, pidió que para ello el juzgado tome declaración a los dos médicos que estaban de guardia en el servicio de urgencias del hospital cuando ocurrieron los hechos, sobre las 0.30 horas del 26 de abril.En principio, el juzgado ha abierto diligencias por un supuesto delito de omisión de socorro, aunque el fiscal no descarta que las próximas declaraciones y pruebas le llevan a acusar a los celadores de un delito más grave, como podría ser el de homicidio por imprudencia. Para concretar este extremo, el fiscal considera fundamental conocer con exactitud las causas del fallecimiento del enfermo. La delimitación clara de la imputación a los celadores es clave para el futuro del desarrollo jurídico del caso, ya que un error en este aspecto podría desembocar en la nulidad de todas las actuaciones judiciales practicadas.

El magistrado ha citado a los dos facultativos para el próximo viernes. El testimonio, de los médicos, más el informe del forense y las conclusiones de la investigación interna realizada por la Consejería de Sanidad y que han sido remitidas al juzgado, determinarán qué imputación se realiza contra los dos celadores denunciados.

Según ha podido saber este periódico, el informe forense, elaborado a petición del juez, tampoco es concluyente sobre si el retraso en la asistencia al paciente, José Antonio de Juan, de 39 años, influyó o no en su posterior fallecimiento tras ingresar el hospital. En sus conclusiones, el forense asegura que la víctima murió por "una parada respiratoria a causa de una obturación de la vía aérea". "No es posible precisar con garantías si el retraso en la asistencia influyó en la muerte", dice el informe. El forense, no obstante, concluye que "el estado del paciente a su ingreso [en el hospital] era crítico y requería una asistencia urgente". José Antonio de Juan había sido operado de un cáncer de laringe un año antes, aunque ya se había reintegrado a la vida laboral desde enero de este año.

Por lo que respecta a la investigación interna realizada por la Consejería de Sanidad, los trabajadores del hospital, a preguntas del instructor sobre la "saturación" del servicio de urgencias el día de los hechos, afirman que ese día "había los usuarios habituales". Entre los testimonios de los funcionarios recogidos en el informe, algunos señalan que uno de los celadores denunciados salió fuera del recinto de urgencias, pero sin precisar si llegó al lugar donde se encontraba el enfermo.

Los hechos, según Rosa Jiménez, esposa de la víctima, ocurrieron en la madrugada del 26 de abril a unos 25 metros del servicio de urgencias del hospital. Hasta ese punto habían llegado caminando desde su domicilio familiar, sito a unos 300 metros del centro hospitalario. En ese momento, José Antonio de Juan sufrió un ataque de asfixia y cayó moribundo al suelo.

La mujer asegura que se desplazó hasta urgencias y pidió a los celadores que salieran a socorrer a su marido. Sin embargo, los funcionarios, siempre según la versión de la denunciante, se negaron a salir "alegando que una norma interna les impedía abandonar el servicio".

Los celadores, a través de los portavoces del Sindicato Independiente (SI) al que están afiliados, han rechazado esta versión de lo sucedido ofrecida por la denunciante. Los funcionarios sostienen que uno de ellos sí salió en busca del enfermo, pero no lo halló.

Los funcionarios aseguran que el enfermo llegó al hospital en brazos de dos hombres. Este punto también difiere de la versión de Rosa Jiménez, quien mantiene que fue ella y un conductor que paró las personas que trasladaron a urgencias a su marido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de mayo de 2000