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El apoyo de Texas Utilities desbloquea la oferta de compra de Unión Fenosa sobre Hidrocantábrico

Un inesperado cambio de actitud del grupo Texas Utilities (TXU), propietario del 13,9% de la compañía Hidrocantábrico, permitió ayer que la junta de accionistas de la compañía asturiana suprimiera el blindaje -limitación al 10% de los derechos de voto- de la sociedad para facilitar la oferta pública de adquisición (OPA) lanzada por Unión Fenosa. Caja Asturias (10,5%) votó en contra y mantiene su rechazo a la adquisición. El Gobierno regional, socialista, por su parte, quiere que Unión Fenosa mantenga la sede de Hidrocantábrico en Asturias y su compromiso industrial con la región.

Con el cambio de estatutos aprobado ayer, la OPA de Unión Fenosa, cuyo plazo de aceptación por los accionistas de Cantábrico termina el póximo lunes, ve allanado el camino para hacerse con el control de la eléctrica asturiana. Ahora, ya sólo precisará adquirir el 51% de la compañía para asumir su dominio. En caso contrario, debería haber logrado al menos la compra del 75%, que era el porcentaje de capital preciso para poder modificar los estatutos. Con la decisión de la junta, Fenosa, que ha ofrecido 24 euros por acción, lo que supone una valoración de Cantábrico en 436.500 millones, podrá tomar su dominio con el desembolso de los 222.615 millones de pesetas que corresponden al 51% de la sociedad aun cuando nadie más, por encima de ese porcentaje, acudiese a la OPA.

La propuesta de supresión de las medidas defensivas, respaldada por el sector mayoritario del consejo de Cantábrico, favorable a la OPA de Fenosa, había sido rechazada en la anterior junta general de accionistas, el pasado 25 de abril. Caja de Asturias, titular del 10,5%, volvió a votar ayer en contra al constatar, según hizo público en un comunicado que "persisten diferencias ciertas" con Fenosa sobre los temas de fondo que defiende la caja y que "tiene voluntad de permanencia" en la eléctrica.

Por su parte, el Gobierno del Principado tachó de "incoherente" la actitud de TXU -ésta negó la existencia de pactos ocultos- y advirtió a Unión Fenosa que no le será posible implantarse en Asturias sin pactar con el Gobierno autónomo. El director general de Industria asturiano, Jesús Urrutia, explicó que en las negociaciones con Unión Fenosa se debe llegar a un término medio entre la independencia de Cantábrico y su absorción total.

Contactos

La caja y el ejecutivo asturiano proseguirán los contactos con Fenosa para intentar que ésta modifique de las condiciones de su OPA antes de que finalice el plazo de aceptación, el próximo lunes. El desblindaje, que precisaba el apoyo del 75% del capital presente o representado en la junta para poder ser aprobado, obtuvo el respaldo del 81,8% de las acciones asistentes y con derecho a voto.

En un comunicado hecho público en la tarde de ayer, Unión Fenosa afirmó que con el acuerdo adoptado "se da un paso significativo en el proceso integrador que supone la oferta de Unión Fenosa, como un proyecto de consenso para fortalecer un grupo energético y tecnológico de alto valor, capacidad competitiva y de crecimiento, basado en el aprovechamiento y desarrollo de las oportunidades profesionales de todo el personal".

Si TXU se hubiera vuelto a abstener, como hizo en la anterior junta, el 25 de abril, la propuesta de desblindaje hubiera sido rechazada por segunda vez, pese a que contaba con el respaldo del sector mayoritario del consejo de administración de Hidrocantábrico, formado por los cuatro grupos accionariales que el pasado 24 de marzo pactaron con Fenosa las condiciones de aceptación de la OPA: La Caixa, Grupo Masaveu, familia Masaveu y Banco Sabadell, que suman el 22,6% de Cantábrico.

Las medidas restrictivas suprimidas ayer de los estatutos sociales habían sido adoptadas por Cantábrico para defenderse de un anterior intento de control por parte de Fenosa, en junio de 1993, y consistían en la limitación a un máximo del 10% del capital social del número de votos que puede ejercer un solo accionista, aun cuando su participación accionarial sea superior, y en la exigencia de unos requisitos de tres años de antigüedad para poder acceder al consejo de la sociedad y a su presidencia.

Las intervención de los pequeños accionistas y de representantes de los trabajadores reflejaron la inquietud existente por la eventual desaparición de la empresa asturiana como compañía independiente en manos de Unión Fenosa y los efectos que ello tenga sobre el empleo directo de la empresa, y de manera indirecta, sobre la economía regional y los intereses de Asturias.

Por su parte, Óscar Fanjul, presidente de Hidrocantábrico, aseguró ayer en dos ocasiones que tuvo conocimiento del cambio de posición de la compañía estadounidense TXU en la misma mañana de ayer, cuando los representantes de este grupo le hicieron entrega de una carta comunicándole que se sumaban a la posición mayoritaria del consejo. TXU había llevado a cabo en las últimas semanas compras de acciones de Hidrocantábrico para fortalecer su posición negociadora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de mayo de 2000

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