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Alfredo di Stéfano cuenta su vida en 'Gracias, vieja'

El mito del Real Madrid presentó una biografía plagada de anécdotas extraordinarias

La vieja es la pelota. Y el gracias lo pronuncia Alfredo Di Stéfano, uno de los mayores mitos del fútbol, quien, con 73 años, se ha decidido al fin a contar sus dos vidas, la deportiva y la personal. Las memorias de Di Stéfano son, en realidad, las memorias del fútbol. Al menos de un buen trozo del fútbol, probablemente del mejor. Muchas de sus vivencias, las que ha ido recordando durante los últimos meses ayudado por la curiosidad periodística de Enrique Ortego y Alfredo Relaño, están detalladas en Gracias, vieja, un delicioso libro de 420 páginas editado por Aguilar y que fue presentado ayer en Madrid. Una obra llena de jugosas anécdotas, contadas desde el personalísimo sentido del humor de La Saeta Rubia, también desde la emoción y la ternura de un personaje que lo ha vivido prácticamente todo. Di Stéfano nació en Buenos Aires, pero se siente más español que argentino. No en vano, lleva ya 47 años en España. Llegó para enfundarse la camiseta del Real Madrid -aunque fue inicialmente el Barcelona quien creyó haberle fichado- y fabricarse con ella una leyenda irrepetible cargada de buen fútbol y títulos: ocho Ligas y cinco Copas de Europa en 10 años."He intentado contarlo todo", comentó Di Stéfano, que amenizó la presentación con algunas de las anécdotas que aparecen en el libro y también con opiniones sobre el fútbol que le toca ver ahora, tan distante del suyo. Y lo que dijo, entre otras cosas, fue que detesta el fútbol italiano, que sus jugadores preferidos son Redondo, Raúl, Casillas, Guardiola y Figo y que, salvo que siga Del Bosque, está deseando que Camacho "entrene de una vez al Madrid".

El libro es un pozo de anécdotas. Una de las más sabrosas recuerda a Di Stéfano ya en la madurez de su carrera, aterrizando en un Real Madrid en el que algo no funcionaba. Para Di Stéfano el entuerto se situaba en el corte de las camisetas. "Sentía algo raro y de pronto descubrí que el problema era que me quedaba una manga más corta que la otra. Ese asunto me distraía porque no se puede jugar a la pelota si estás pensando en las mangas. Así que un día cogí una tijera y recorté las mangas", recordó ayer Di Stéfano. Al conocer este incidente, el utillero lo refirió al presidente, Santiago Bernabéu. Y Bernabéu citó a Di Stéfano. "¿Cómo puede usted hacer esto?¿No sabe que estas camisetas cuestan dinero?", le increpó. El delantero replicó tajante: "En primer lugar, no se puede jugar con una manga más corta que la otra. En segundo lugar, ¿quién otro que no sea yo va a llevar el nueve del Real Madrid?".

El relato está ordenado por Alfredo Relaño, director del diario As, y Enrique Ortego, redactor jefe de deportes de ABC, y -ambos colaboradores de El Larguero de la Cadena SER-.Está ordenado en cuatro partes: la infancia de Di Stéfano en el barrio porteño de La Boca, donde nació el 4 de julio de 1926, sus primeros pasos en el fútbol, su llegada a España, su vida en el Real Madrid y un capítulo dedicado a su experiencia como entrenador. Di Stéfano narró una serie de anécdotas, a las que se añadió también un análisis sobre el fútbol actual, incluido un repaso al actual Real Madrid.

La vida de Di Stéfano es trepidante en emociones. Muy cinematográfica en imágenes, aunque, como reconoció, el cine no es lo suyo. Rodó tres películas y según él, el tiempo que se pierde en el plató es insoportable. No es pera él. Lo cierto es que su relato se anima para el lector cuando en la página 39, cuenta como la mafia extorsionaba a su familia. Su padre era secretario de la Cámara Gremial de Patatas. La mafia americana se había instalado en la ciudad argentina de Rosario. Los mafiosos que echaban de Chicago o Nueva York porque estaban marcados -según Di Stéfano- durante la Ley Seca, en los años 30, se exiliaban en Rosario. El padre de Di Stéfano se enfrentó a la banda de Chico el Grande -pistola en mano- para no pagar el canon que le exigían por cargamento de patatas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de mayo de 2000