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FÚTBOL Liga de Campeones

El Valencia se pega otra gran noche

Dos goles de Angulo, uno de Mendieta y otro del Piojo ponen contra las cuerdas al Barcelona

VALENCIA4

BARCELONA

1

En el último minuto de un partido extenuante, el lateral izquierdo Carboni, a punto de cumplir los 35 años, se sacó de la manga una arrancada extraordinaria, llena de fuerza y de clase, cedió atrás y el Piojo, inédito todo el partido, echó chispas del poste con un gol que le da tres tantos de ventaja al Valencia. Mestalla vivió una gran fiesta en la que el Valencia puso la ambición y el Barça la técnica. El equipo de Cúper se desgastó hasta el límite para tratar de atrapar una ventaja sabrosa.Y al final, por pura ambición, lo consiguió. A puro golpe de riñón, el Valencia se llevó dos goles de ventaja en una primera parte que, hasta el último minuto, había controlado perfectamente el Barça. El partido no podía ser de otra manera, nació desbordado de adrenalina. Desbocado. Como quería el Valencia. De una portería a otra. Desde el primero minuto. Y en estos casos quien primero pide la palabra es Mendieta, que estaba en todas. En una de ellas centró para que Angulo, tras una dejada de Pellegrino dentro del área, abriera la eliminatoria. Curiosamente, Pellegrino también estaría después en el otro gol, pero esta vez lo embocó en su propio arco. Cosas del destino. Cañizares se lo recriminó de mala manera.

Valencia: Cañizares; Angloma, Djukic, Pellegrino, Carboni; Mendieta, Farinós, Gerard (Gerard, m

82), Kily González; Piojo López y Angulo (Albelda, m. 77).Barcelona: Hesp; Reiziger, Frank de Boer, Puyol (Bogarde, m. 46); Gabri, Guardiola, Cocu; Rivaldo; Dani (Litmanen, m. 62), Kluivert y Zenden (Simao, m. 75). Goles: 1-0. M. 10. Mendieta centra al área, el balón le cae a Djukic, que remata mal, pero el rechace lo recoge Pellegrino, que pasa a Angulo y éste empalma con la derecha a la red. 1-1. M. 26. Zenden profundiza por la banda izquierda, centra y Pellegrino marca en propia puerta en su intento de despejar el balón. 2-1. M. 43. Kily González llega casi hasta la línea de fondo, centra a media altura y Angulo se anticipa a la defensa para batir a Hesp. 3-1. M. 45. Mendieta, de penalti, tras una falta de Puyol a Angulo. 4-1. M. 92. Piojo culmina con un gran tiro con la zurda una formidable jugada del Valencia. Árbitro: Urs Meier, de Suiza. Amonestó a Farinós, Puyol y Gabri. Unos 50.000 espectadores en Mestalla. Partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones.

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Rivaldo replicó de inmediato. Tres defensas. Sí. El Barça era fiel a sí mismo. Por la izquierda descubrió su mejor camino hacia el gol el conjunto azulgrana, habida cuenta de la flojera defensiva de Angulo y de la explosividad de Zenden. En una de ésas llegaría el empate, el centro raso de Zenden lo introdujo en su propia puerta Pellegrino, ante la desesperación de la grada. Transcurrido un cuarto de hora, Guardiola ordenaba el tráfico y Rivaldo amenazaba a Cañizares con un tratado de remates. El Valencia se había encomendado ya al contragolpe. Ya se sabe: el que pintan Mendieta, Kily y el Piojo. Paradójicamente, sería el Barça el que sacaría ventaja de esta suerte: con el autogol de Pellegrino.

El empate apaciguó el choque. Y sobre todo al público, que había estado enloquecido. Gabri trabajó a destajo para tapar a Kily, el único que parecía amenazar la estabilidad azulgrana. En cuanto al duelo entre Guardiola y Gerard, se impuso claramente el 4 del Barça, que marcó los tiempos del choque. A Gerard, en cambio, le faltó la chispa que exhibió en anteriores citas. Farinós, por contra, sí dio cumplida respuesta a Guardiola. Desde el ombligo del juego, fue el alma del Valencia.

El Barça, entonces, se confió. Quiso vivir de las rentas, una opción muy arriesgada cuando uno se enfrenta con el Valencia, que va a morir en el intento. Penetró otra vez el Kily, Gabri se arrugó porque ya tenía una tarjeta, y el centro venenoso del argentino lo empaló Angulo, que está en vena. A partir de ahí, no había duda, el jugador asturiano del Valencia era el hombre del partido. Atraviesa un momento de forma física extraordinario, lo que le permite jugar con la quinta todo el encuentro. Mestalla rugió de nuevo y entendió, al igual que su equipo, que era el momento, al borde del descanso, de sacar tajada de la euforia. Impuso un ritmo tremendo el grupo de Cúper y de ahí Angulo se sacó un penalti de la manga en el que picó Puyol. Y el árbitro, por supuesto. Bajo las mismas coordenas comenzó la segunda parte. El cuero, para el Barça, o sea Guardiola; y el desgaste físico, la entrega descomunal y la excitación para el Valencia.

El conjunto de Cúper dio síntomas de cansancio, lógicamente, y hubo de dejar de presionar. El Barcelona, sin embargo, tampoco estaba para tirar cohetes y no supo qué hacer con tanto balón. En ésas estaban cuando el Valencia se agarró al espíritu indomable de Farinós, que se puso a mandar de puro coraje. Con todo el mundo sin aliento, el grupo de Cúper, no se sabe de dónde sacó las fuerza, aún disparó un par de contragolpes que pusieron contra las cuerdas a Hesp. En una de ellas, Carboni abrió una brecha de tres goles en la eliminatoria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de mayo de 2000