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LA CRISIS EN EL PAÍS VASCO

El obispo Uriarte participó en la reunión del 19 de mayo en Zúrich

La reunión de las delegaciones del Gobierno y ETA se celebró el 19 de mayo en un hotel de Zurich (Suiza) con la presencia del entonces obispo de Zamora, y hoy de San Sebastián, Juan Manuel Uriarte, que ejerció el papel de intermediario y abrió el encuentro resaltando su importancia. La delegación gubernamental la integraron el secretario general de la Presidencia, Javier Zarzalejos; el secretario de Estado de Seguridad, Ricardo Martí Fluxà, y el asesor presidencial y sociólogo Pedro Arriola, cuya presencia ocultaron los asistentes de la delegación del Gobierno.ETA estuvo representada por dos de sus dirigentes, Mikel Albizu Mikel Antza y Belén González Peñalva, que también participó en las conversaciones de Argel, en representación de la banda, con el Gobierno socialista, diez años antes. Antza vestía una chaqueta de cuero y llevaba corbata. Los reunidos, en medio de importantes medidas de seguridad y cambios sucesivos de cita, tres, no se dieron la mano cuando se encontraron.

Sólo una persona, ajena a la reunión, sabía de su existencia, pero ni siquiera conocía el lugar preciso: el presidente del Gobierno, José María Aznar, que aquellos días viajaba a Rusia, según recuerdan las actas de ETA que ayer publicó Gara.

Belén González no tomó prácticamente la palabra durante la reunión que duró tres horas y media. Se dedicó a tomar notas de todo lo que allí se hablaba. La delegación gubernamental tomó pocas notas. González Peñalva sólo habló al final de la reunión para referirse a temas de seguridad.

El tono del encuentro fue frío, pero correcto. Las dos delegaciones se trataron de usted. El recuerdo de la delegación gubernamental sobre Antza es que durante la reunión utilizó un léxico muy correcto. Pero también recuerda que su visión de la situación del País Vasco y de España era "muy añeja". "A ratos hablaba de un País Vasco y de una España que ya no existen", señalan fuentes de la delegación.

Cuestiones de procedimiento

Más allá del mutuo tanteo de las delegaciones sobre las posiciones de fondo, dedicaron mucho tiempo a cuestiones de procedimiento. Coincidieron en desautorizar cualquier tipo de interlocución que no fuera la de ambas delegaciones. Por ejemplo, la de la italiana Comunidad de San Egidio, que en enero de 1998, trató de conectar con el ministro del Interior, Jaime Mayor, en nombre de ETA.

Una de las obsesiones de la representación de ETA en la reunión fue establecer una vía de comunicación permanente, "a salvo de coyunturas". La delegación del Gobierno adelantó que si ETA pretendía con ello "blindar" las conversaciones ante los atentados de la banda, la respuesta era negativa. La delegación de ETA dijo que no era eso, pero tampoco aclaró su significado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de mayo de 2000