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Los sindicatos piden al PP que no confunda el diálogo con fotos para lograr legitimidad

EL PRIMERO DE MAYO. El inminente inicio del diálogo social ha reactivado la carga reivindicativa del Primero de Mayo. Una negociación en la que CCOO y UGT ponen en los primeros lugares de la lista de demandas la adopción de medidas para atajar el aumento constante de los accidentes laborales, la precariedad en la contratación y la mejora de la protección social, que ahora deja fuera al 50% de los parados. Ayer advirtieron al Gobierno de que no acudirán para hacerse "fotos que den legitimidad" al PP. La celebración de la fiesta del trabajo acabó con decenas de heridos y de detenidos en Hamburgo y en Berlín (Alemania). En Londres (Reino Unido) también hubo escenas de violencia.

Los sindicatos CCOO y UGT marcaron ayer los límites del próximo diálogo social y reclamaron al Gobierno "que no confunda la negociación con fotos para conseguir legitimidad social". Sus secretarios generales José María Fidalgo (CCOO) y Cándido Méndez (UGT) quieren centrar ese proceso en "resolver problemas sociales" y no en avanzar hacia más flexibilidad laboral. Con la amenaza de convocar movilizaciones si el Gobierno y la patronal no atienden a sus demandas.Como habían anunciado en los días previos, los dirigentes sindicales aprovecharon el Primero de Mayo para instar al Ejecutivo a que negocie una tabla reivindicativa que recoge como prioridades atajar "la plaga ignominiosa de la siniestralidad laboral", la precariedad en el empleo y la ausencia de cobertura para el 50% de los parados. Unas demandas en las que cuentan con el apoyo del PSOE e Izquierda Unida.

Candido Méndez inició su discurso recordando que "cada cinco horas y media muere un trabajador español en accidente laboral" y dejó muy claro que ésos son los temas de los que quieren hablar, unidos a la mejora de las pensiones de quienes se ven abocados a la jubilación anticipada.

Con una advertencia del líder de UGT al Gobierno: "La mayoría absoluta del PP no le otorga ningún plus de indiferencia ante las demandas sociales". Y otra del nuevo secretario general de CCOO: "No vamos a permitir que esa situación continúe", y si no se adoptan medidas "el diálogo social va a terminar mal". También pidió Fidalgo al Gobierno que "no se asuste cuando decimos que vamos a movilizar más allá del Primero de Mayo".

Esa misma línea de dureza aplicarán si se modifica la Ley de Extranjería, afirmación avalada por los inmigrantes que acudieron a la manifestación. Los dirigentes sindicales también expresaron su respaldo a los componentes de la Asociación de Guardias Civiles, que ha sido creada como entidad cultural para poder defender derechos sindicales.

El largo puente festivo (cuatro días en el caso de Madrid) y la amenaza de lluvia se hicieron notar en una manifestación con menos participantes que la del año pasado. Los convocantes dieron una cifra de asistentes entre 25.000 y 30.000, aunque la cifra real estaba en torno a la mitad. Sí contaron con el apoyo de las direcciones del PSOE, Izquierda Unida y Nueva Izquierda. Con su presencia y con el respaldo a todas las demandas sindicales.

Luis Martínez Noval (PSOE) aseguró que "la injustificada y elevadísima siniestralidad es lo que nos diferencia más escandalosamente de la UE", al igual que la temporalidad, y su partido comparte la preocupación de las centrales porque son "problemas fundamentales de nuestros país". Un criterio coincidente con el de Víctor Ríos (IU), quien aseguró: "Apoyaremos que la presión social sea un elemento de fuerza para lograr del PP algo más que palabras".

Fidalgo dirigió un saludo expreso a los dirigentes del PSOE, Izquierda Unida y Nueva Izquierda que acudieron a la madrileña Puerta del Sol: "Adelante compañeros, daremos la vuelta a la tortilla". En otro momento de su intervención dijo: "Nunca votaremos a la derecha, aunque se camuflen de centro".

Los manifestantes coronaron el acto con el himno de la Internacional, que hacía varios años que no cerraba los discursos del Primero de Mayo.

Además del acto conjunto de CC OO y UGT, los trabajadores tenían ayer otras citas para reivindicar sus derechos. En la madrileña calle Bravo Murillo, la CNT congregó a casi 500 personas que pidieron una jornada laboral de 30 horas semanales. Casi un centenar de personas acudió a la llamada del sindicato USO, con el lema "Pleno empleo, no plena precariedad". USO criticó a las centrales mayoritarias por "la dulce luna de miel" que mantienen con el Gobierno y con la patronal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de mayo de 2000

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