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FÚTBOL Liga de Campeones

"Hay que ir a por el partido"

Rivaldo asegura que el equipo irá a más del cien por cien y que está más motivado que nunca

La búsqueda del partido perfecto el día más difícil. El Barça se ha programado para saltar al césped con calma, pero con la obsesión de marcar en la primera parte y no encajar ningún gol. Consciente de su flirteo con el vértigo, los azulgrana se han programado para borrar de su mente la palabra derrota. "Tenemos que ir a por el encuentro desde el principio pero con tranquilidad", dijo Rivaldo, recogiendo la misma tesis que expuso Guardiola antes de jugar en Oviedo y que no funcionó. "Hay que buscar al Chelsea y jugar con coherencia en nuestra defensa y medio del campo. Estamos alertados en todo".Nombrado la temporada pasada mejor jugador de América y de Europa, Rivaldo tiene dos desafíos pendientes: ganar la Liga de Campeones y la Copa del Mundo con Brasil. "Esto para mí también es un reto personal", señaló el brasileño. "Todos iremos al cien por cien y yo aún daré más para ganar y hacer algo por el Barça". Quizá sea todo por una cuestión de estadística. Rivaldo esgrimió que es imposible que su equipo encaje una quinta derrota consecutiva. Pero no basta la victoria: deberá rozar la goleada si recibe un gol. "El fútbol es un juego de sorpresas, pero el Barça es uno de los grandes", dijo el zurdo. Y Hesp agregó: "Será diferente de los últimos días. Estoy seguro de que podemos hacerlo". En 9 de los 22 partidos de la temporada jugados en el Camp Nou, el Barça ha ganado por la diferencia de goles que necesita hoy.

Declaraciones de intenciones y todas en el mismo sentido. Pero el Barça se encontrará con un equipo curtido, con varios jugadores campeones de Europa y del mundo y que defenderán a muerte su ventaja de dos goles. Van Gaal se debate en un dilema: mantener su zaga de cuatro hombres o, como prefiere parte de la plantilla, alinear una defensa de tres y situar a cuatro medios que le den consistencia y obliguen a abrir el campo por los extremos. El debate del año: recuperar el esquema del Ajax o continuar con la versión más conservadora que ha utilizado en España. El vestuario sabe que el Chelsea es un equipo muy compacto que vive de las escapadas de Zola y de Flo. El equipo espera presionar al Chelsea por todo el campo y que los ingleses, habituados a las estrecheces de Stamford Bridge, se agoten por las dimensiones del Camp Nou. Y confía también el plantel en aprovechar la implicación del público para golear. Algún día -piensan- Rivaldo, Kluivert y Figo recobrarán la inspiración. El equipo alienta la noche mágica, pero no se recuerda ninguna remontada con Van Gaal. La última fue con Robson, en la Copa, ante el Atlético (se pasó de un 0-3 a un 5-4), y entonces el holandés fue en la grada un espectador más. Aquel día el vestuario tomó las riendas, pero ahora no hay autogestión que valga. Otra cosa: el público está cansado de tanta derrota y el vestuario siente cierta aprensión a cómo reaccionará la afición si encaja un gol. Ante el Mallorca optó por dejarle sólo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de abril de 2000