La oferta de Telefónica en el Reino Unido alcanza los 841.720 millones

Telefónica elevó de nuevo ayer su apuesta por la telefonía móvil multimedia en el Reino Unido. La operadora española ofrece ya 3.060,8 millones de libras (841.720 millones de pesetas) por una licencia en aquel mercado. Telefónica, que pagará sólo 21.500 millones por poder prestar los mismos servicios en España, compite con siete grupos multinacionales por cinco licencias. Tras la ronda número 115, el Ejecutivo de Tony Blair prevé ingresar ya seis billones de pesetas.

La puja en el Reino Unido es una lucha a muerte. Ocho grupo multinacionales se disputan cinco licencias -divididas según distinto ancho de banda- para explotar la telefonía UMTS, la plataforma sobre la que van a converger Internet y la telefonía móvil. La subasta, que comenzó el 6 de marzo con 13 contendientes, seguirá hasta que tres de las operadoras que aún compiten (las británicas BT, Vodafone y NTLMobile, la estadounidense MCI World Com, la canadiense TIW, la holandesa One 2 One, la alemana Orange y española Telefónica) se reiteren de la mesa. Se trata de ganar o quedarse fuera del futuro segundo mercado europeo de móviles (con 35,4 clientes en el 2007), sólo precedido por Alemania.

Los competidores pujan cada día por una de las licencias elegidas y ya se han disputado 115 rondas que duran poco más de media hora. En ese tiempo, los contendientes tienen que fijar la cantidad que están dispuestos a pagar por las licencias que deciden disputar. La apuesta de la compañía que preside Juan Villalonga se envía cada día por fax desde Telefónica Intercontinental en Madrid.

Ayer, Telefónica resultó ganadora en la ronda pujando por la licencia D con una oferta de 3.060 millones de libras (841.720 millones de pesetas). Vodafone ganó en la B, la más codiciada, con 1,25 billones de pesetas; WorldCom, en la A con 1,03 billones; BT3G, en la C con 839.000 millones; y Orange, en la E con 853.000 millones.

A esas cantidades se suman 100 millones de libras (27.500 millones de pesetas) depositados para participar en la subasta, que se recuperan si no se consigue alguna de las licencias.

Según las normas de la subasta, Telefónica no tendrá que pujar hoy por la licencia D, que de momento habría logrado, aunque puede hacerlo por cualquier otra. La operadora española ha presentado ya ofertas por los cinco tipos de licencias, pero en las A, B, C y E ha sido superada por sus rivales.

Si uno de los participantes no hace apuestas en tres rondas seguidas, queda descalificado, pero cada empresa tiene derecho a pedir dos veces un receso para estudiar su posición. Telefónica pidió el pasado viernes una suspensión de su participación porque quería concentrarse en la junta.

El regulador británico exige en la siguiente ronda que se eleve un 5% (lo va a reducir al 4% para dar oxígeno a los contendientes) la última oferta ganadora. Además, fija un máximo para que los contendientes no arruinen sus planes de negocio y la inversión prevista.

Subastas frente a concursos

En España, la compañía que preside Juan Villalonga ha obtenido una licencia de UMTS con un desembolso de sólo 21.500 millones. Esa es la cantidad que ha exigido el Gobierno español a cada una de las empresas que podrán dar servicios de móvil multimedia a partir del próximo año (Telefónica Móviles, Airtel, Amena y Xfera). Además, ha fijado un porcentaje sobre los beneficios obtenidos cuando empiecen a operar en concepto de tasa. El Gobierno se ha asegurado así ingresos de 86.000 millones de pesetas.

En el Reino Unido, los contendientes deshojan la chequera mientras el Gobierno de Tony Blair se frota las manos con una previsión de ingresos que se acerca a seis billones de pesetas, dos veces más de lo inicialmente previsto.

El proceso de adjudicación británico por subasta ha abierto un debate en toda Europa sobre la conveniencia de ese método o el concurso, basado en criterios técnicos, económicos y comerciales. Los Gobiernos europeos han escogido diferentes opciones casi a partes iguales (véase cuadro).

Ayer, los presidentes de las cuatro firmas que ganaron el concurso en España defendieron este sistema porque consideran que si el precio de las licencias se dispara, puede que los operadores inviertan menos y trasladen el coste al usuario. El consejero delegado de Telefónica Móviles, Luis Lada, explicó que la subasta británica ha superado todas las previsiones (Telefónica estimó que pagaría unos 350.000 millones) y está demostrando que hay que poner un tope a estas pujas.

En la misma línea se pronunció Ignacio Sánchez Galán, primer ejecutivo de Airtel, quien recordó que en el sistema de subastas se ha aplicado varias veces en EEUU para repartir licencias de móviles y los altos precios pagados, sin garantías de inversión, supusieron que algunos operadores crearan muy poca red y que en ocasiones revendieran las licencias. "Las subastas sólo son un sistema de adelantar ingresos futuros por parte del Gobierno sin esperar el retorno que supone, vía impuestos el beneficio de las empresas", explicó el consejero delegado de Ericsson España, Ingemar Naeve,

en unas jornadas de APD sobre este asunto.

Los expertos se encuentran divididos sobre la cuestión. El concurso, habitualmente empleado en España en telecomunicaciones, permite a la Administración dirigir más fácilmente a su antojo la política sectorial, lo que ha generado susceptibilidades sobre las adjudicaciones. El Gobierno publica los requisitos técnicos y de inversión para obtener las licencias, pero, en la práctica, no se conoce el peso de cada uno de los criterios de puntuación en la decisión final. "Y éste es su principal inconveniente: la mayor dificultad para elegir la oferta ganadora y, en consecuencia, una menor transparencia del proceso", afirman Luis Castejón y David Fernández en la revista del Colegio de Ingenieros de Telecomunicaciones.

Por contra, la subasta es, según sus defensores, un método más transparente, facilita mayores ingresos al Estado para afrontar proyectos sociales o de infraestructuras y los operadores consumen menos esfuerzos en la preparación de las ofertas. Aunque las fuertes pujas puede llevar a menores inversiones posteriores y mayores precios al usuario.

La Comisión Europea cree que tanto la subasta como el concurso son sistemas adecuados para lograr un uso eficiente del espectro, uno de los escasos bienes que conservan los Estados. Pero, el UMTS Forum, que agrupa a 160 empresas interesadas en extender esta tecnología, se inclina por el concurso porque considera que el precio pagado en subasta puede impactar negativamente sobre el operador.

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