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Librero con el brazo en alto

"Sólo vendo libros históricos", manifiesta un hombre trajeado poniendo cara de no haber roto nunca un plato. Instantes después, el mismo individuo aparece rezumando odio y violencia en una concentración nazi en la que resuenan los gritos: "¡Adolf Hitler, Adolf Hitler!". Se le ve en su salsa.El documental Historias de un librero es un cortometraje de sólo 12 minutos de duración, pero de una elocuencia digna de Demóstenes. Si a alguien le cabía alguna duda sobre quién es y qué piensa Varela, el filme las despeja todas. El corto se presentó con gran éxito en el reciente II Festival de Cine Judío de Barcelona, en el Instituto Francés, y se vuelve a exhibir esta semana.

Obra de David Mauas, un realizador judío de 31 años, nacido en Buenos Aires y nacionalizado israelí, Historias de un librero muestra imágenes del proceso a Varela en 1998, en el que se le condenó a dos años de prisión por apología del genocidio y a otros tres años por incitación al odio racial. La sentencia está actualmente pendiente del recurso presentado por la defensa de Varela.

"Me enteré de que iba a celebrarse el juicio y me pareció un reto hacer una película sobre un tema así, el revisionismo", dice Mauas. "Varela es un nazi clásico, se defiende como si estuviera en Núremberg o en cualquiera de los juicios posteriores contra los SS. Su estrategia se basa bastante en escabullirse, en intentar aparentar lo que no es. Para mí, en el fondo, lo sorprendente no es Varela, sino la gente que se cree lo que él dice". Realmente, resulta patético escuchar a Varela calificarse de "víctima" y a los testigos de su defensa señalar que en la librería Europa se vendían "libros de Tintín". A renglón seguido la cámara muestra al mismo Varela explicando a una masa vociferante que el Holocausto es mentira, que nunca hubo cámaras de gas en Auschwitz -allí se trabajaba en jornadas de ocho horas y con sueldo, afirma- o cómo se emplea a los negros para destruir a la juventud europea. "Si Dios nos hubiera querido iguales nos habría hecho a todos verdes", clama el librero. "Hitler tenía razón", sentencia.

"Con los nazis, a saco"

Mauas obtuvo permiso para filmar el juicio y grabó 25 horas. Le añadió material documental -como el esclarecedor mitin, filmado por la organización ultraderechista Cedade- y entrevistó al mismo Varela. Finalmente, lo destiló todo en 12 minutos. "Iba a hacer una película de una hora, pero me pareció que con los nazis es mejor ir a saco, lo más directo posible. Creo que así es más contundente". El autor de Historias de un librero dice que no tiene miedo de sufrir represalias neonazis, aunque ha tomado sus precauciones. La víspera del estreno aparecieron pintadas nazis en el Instituto Francés y durante la proyección hubo vigilancia policial especial.

El realizador ha sacado conclusiones de su trabajo. "Creo que el revisionismo es sólo el caballo de Troya; lo que ellos, los neonazis, quieren es sembrar la duda, aunque sea la más pequeña. La gente es perezosa, lidiar con la idea del Holocausto es difícil y muchos prefieren respuestas fáciles. En última instancia el objetivo de todo eso está claro: han pasado sólo 50 años y los nazis quieren volver".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de abril de 2000

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