El vaivén de la creación de valor
Telefónica y su presidente, Juan Villalonga, encarnan el espíritu de la "creación de valor para el accionista". Consiste en que los gestores de una empresa son capaces de encontrar oportunidades de inversión para que ésta gane mucho dinero; las acciones valen en función de los resultados, porque los analistas se convencen de la bondad de la gestión a la vista de los mismos. En Telefónica, el resultado ha sido espectacular: la empresa vale 3,5 veces más que en 1996, pese a la caída bursátil de los últimos días. Ayer se recuperó y Villalonga consigue in extremis presentarse a la junta con una revalorización del 2,7% en lo que va del año. Aún así, la empresa vale 13,8 billones de pesetas frente a los 17,69 que alcanzó hace apenas un mes. A cambio de la revalorización en Bolsa, la compañía ha eliminado el dividendo a sus accionistas y les remunera con papel (hoy el consejo propone retribuir con una acción nueva por cada 50 antiguas). Es como si les hubiera dicho algo así como "no distraigamos recursos para dividendos: dejadme que administre yo", explica Jordi Fabregat, profesor de Esade.
Villalonga está convencido de la fórmula y ha anunciado hasta 20 ó 25 salidas a Bolsa de filiales, una práctica que le permite seguir su estrategia de compras financiadas con papel, aunque para ello tenga que seguir reduciendo los activos de la antigua matriz: Telefónica de España.


























































