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FÚTBOL 31ª jornada de Liga

El Barça acaba con la leyenda del Piojo

Los azulgrana abaten al Valencia en un segundo tiempo presidido por el buen juego y grandes goles

Abatido el demonio, que pase el Mallorca, y de las andanzas del líder Deportivo, Dios dirá. El Barça se ha puesto la casaca y va pelando a cuantos equipos se le ponen enfrente. Llegó el Valencia al Camp Nou haciendo uuhhhh, espantando con un currículo de miedo, y el Barcelona no le hizo ni caso. Lo tiró con un gol de córner, como a cualquier otro rival del campeonato, y después lo retrató con dos jugadas que la memoria futbolística azulgrana sabrá retener. Al Valencia le pasó lo que a Italia en Montjuïc. Jugando al cero a cero, le dieron una tunda de juego y goles en una ceremonia oficiada por Figo, Kluivert, Guardiola y Bogarde, cuyo protagonismo resultó mucho mayor que el del Piojo, circunstancia que dice mucho respecto al tono del choque. Reunía el Valencia todos los signos fatalistas para el Barça, no sólo por la presencia del Piojo, sino también por la de Cúper, Gerard y Óscar, y sin embargo, por una vez no tuvo opción a la victoria. El buen momento del Barça, ansioso para acabar con la leyenda negra del Valencia, pesó más que la historia de los últimos choques. El antídoto no pudo con la fórmula.La tradición, siempre del lado del Valencia, incidió en la alineación de Cúper, que se plantó con tres centrales para defender con uno más y prescindió de un punta en beneficio de Óscar, jugador de media punta, más individualista, poco apto para armar una buena transición, de manera que nadie sabía bien qué pintaba en la función, salvo enredar a Guardiola. Todo un tinglado dispuesto para reforzar las ayudas en campo propio y habilitar al Piojo en cancha ajena. El desafío del Valencia era tan mezquino como contundente: a la que te equivoques, te mato.

BARCELONA 3VALENCIA 0

Barcelona: Hesp; Reiziger, Abelardo (Litmanen, m. 45), Frank de Boer, Bogarde; Gabri, Guardiola, Cocu; Figo, Kluivert y Rivaldo (Dani, m. 87).Valencia: Cañizares; Angloma, Djukic, Pellegrino, Björklund, Carboni; Angulo, Gerard, Farinós; Óscar (Juan Sánchez, m. 61) y Claudio López. Goles: 1-0. M. 63. Rivaldo bota un córner desde la izquierda y Bogarde cabecea cruzado junto al poste izquierdo de Cañizares. 2-0. M. 78. Guardiola habilita a Kluivert con una asistencia majestuosa que deja al ariete frente al portero para que marque con gran precisión y contundencia. 3-0. M. 90. Bogarde profundiza por el flanco izquierdo hasta llegar a la línea de fondo y servir el pase de la muerte para Kluivert, que remata de forma ajustada. Árbitro: López Nieto, andaluz. Mostró la tarjeta amarilla a Djukic, Guardiola, Cocu, Reiziger y Björklund. Camp Nou: Unos 75.000 espectadores.

Le costó al Barça llevar la pelota en el arranque y, sobre todo, abrir el campo ante el repliegue del contrario, siempre dispuesto a desenfundar a la que el rival se diera la vuelta. Más que jugar, el Barcelona recuperaba. Figo centraba poco, Kluivert asistía menos, Rivaldo no remataba y los medios no tenían llegada. No había manera de entrar en el partido, alterado por el viento, por un campo demasiado rápido y por un marcador electrónico adverso, dado el triunfo que cantaba del Deportivo. La falta de ocasiones acrecentó el protagonismo del árbitro, que al entender azulgrana actuó de defensa escoba en las dos ocasiones en que el Valencia se quedó en inferioridad:pudo expulsar a Djukic por faltar a Kluivert en un mano a mano que sancionó con tarjeta amarilla y aplaudió la intervención de Carboni en lugar de castigarla cuando el lateral le rebañó el cuero a Gabri camino de la portería forastera.

Pese al desfondamiento de Óscar, el Valencia fue abandonando la sala de espera para entrar en escena en el último tramo del primer acto. La presencia de Gerard y el dinamismo del Piojo López le concedieron un protagonismo ofensivo que la simple lectura del once titular no parecía concederle, así que llegado el descanso el encuentro tenía el mismo punto de indefinición que en su inicio.

Van Gaal decidió intervenir con un cambio que la hinchada acogió con una mueca: retiró a Abelardo para dar entrada a Litmanen, pero en lugar de atacar con uno más retrasó a Gabri al lateral y puso a Reiziger de central. El Barça fue dándole vueltas y más vueltas al partido hasta encontrar la llave en el sitio de costumbre, allá donde es infalible, enganchado al banderín de córner. Bogarde impuso su físico y abatió al Valencia, que en una jugada perdió toda su seriedad defensiva.

El gol tuvo un efecto sedante para el Barça. Su serenidad quedó plasmada en un segundo gol antológico, prologado por el esfuerzo de Figo, que barrió todo el frente de ataque durante el segundo tiempo. Guardiola tomó la pelota y lanzó un pase interior para Kluivert tan hermoso que provocó la rendición de los tres centrales del Valencia, descolocados, errados a la hora de tirar la línea del fuera de juego ante la afrenta del medio centro barcelonista. El campo se abrió ante el toque celestial del capitán, que actuó con el mismo encanto y precisión de Michael Laudrup: mirando a un lado y tocando para el otro a fin de habilitar al delantero.

El tanto puso el punto y final a cualquier debate. El Valencia se fue arriba en un intento más desesperado que organizado de dar contenido a la contienda, y se encontró con la réplica del Barça, que actuó con paciencia, agrupado, muy centrado. A la que el rival se dejó ir, los azulgrana atacaron con precisión. A Figo sólo le faltó el gol que mereció en dos remates cargados de dinamita y Kluivert acabó por engordar su cuenta con un segundo tanto masticado por Bogarde, que confirmó el poder ofensivo del Barça, el equipo más goleador del continente y sancionó al Valencia, mezquino, incapaz de responder a su cartel de grupo que menos tantos concede de la Liga. La goleada no alcanzó al Barça para atrapar al Deportivo, que ganó en Sevilla, marcador que dejó a la hinchada culé destemplada, convencida de que un partido como el de ayer bien merecía el liderato. No afloja el Depor, pero el Barça no tiene nada que reprocharse. Confiado, aguarda el próximo partido. Que pase el Mallorca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de abril de 2000