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FÚTBOL 31ª jornada de Liga

La redención de Bogarde

El defensa cierra su leyenda negra en el Camp Nou con un gol y una asistencia a Kluivert

Primero cabeceó de forma impecable a la red y luego dio una asistencia hacia atrás para que Kluivert marcara el tercer gol. Bogarde, el defensa azulgrana, enterró ayer, posiblemente, todos los recelos que despertaba desde hace tiempo en el Camp Nou tras firmar un partido impecable. Quizá sea definitivo: adiós a los pitos y adiós a la etiqueta de patito feo. No había mejor gol para redimirse ante la grada. El Barça aniquiló ayer su peor fantasma de los últimos tiempos goleando plácidamente al Valencia. Su contraataque no funcionó y, por primera vez en mucho tiempo, el Piojo no marcó. El Barça, desde que Van Gaal está en el Camp Nou, sumó su primera victoria en la Liga ante su particular bestia negra. Se acabó la leyenda del Valencia.Los azulgrana pusieron ayer otra piedra más en su impresionante racha al ganar su noveno partido consecutivo (cinco de Liga y cuatro en la Liga de Campeones). No le servirá, sin embargo, para alcanzar el liderato. Fue lo único que empañó la tarde en el Camp Nou. El Deportivo ganó en Sevilla envuelto en la polémica y seguirá en cabeza. Suma 58 puntos, dos más que los azulgrana. El duelo se aplaza una semana más: el líder recibirá al Atlético de Madrid y el Barça al Mallorca.

No fue una victoria sencilla. El reloj corría y cundía cierta desazón en el Camp Nou viendo lo que sucedía en el césped y lo que se contaba desde el Sánchez Piz-juan. Era ya el minuto 65, pero esta vez el Barça no perdió la paciencia. Rivaldo botó un córner y Bogarde saltó más que nadie y batió de cabeza, en el segundo palo, a Cañizares. No fue gratuito el intenso abrazo que le dio a Kluivert, su amigo de la infancia y su amigo en Barcelona. Bogarde aseguró flemático, impasible, hace dos meses, que no le afectaban lo más mínimo los olés preñados de burla que escuchó en la Copa ante el Almería y el Ourense. No lo pareció, tal como celebró el gol. Fue una tarde redonda para los dos jugadores de Amsterdam. Cuando el partido ya agonizaba, Bogarde se escapó por la banda izquierda y sirvió el tercer tanto a Kluivert, que volvió a golear en la Liga por cuarto partido consecutivo. Desde que el Barça cayó en el Bernabéu, Kluivert ha marcado 7 de los 28 goles del Barça. Tiene ahora el olfato afilado. Su primer gol de ayer -el que supuso el 2-0- fue algo exquisito. Un regalo para sibaritas: Guardiola le dio un pase extraordinario que rompió el fuera de juego y el holandés, en estado de gracia, no falló. El capitán le pidió que le agradeciera el pase con un beso.

Louis Van Gaal se mostró parco en elogios. "¿Si Guardiola y Bogarde han estado muy bien?", se preguntó el entrenador. "El equipo ha jugado como quería: muy bien y de forma muy compacta. Hay algunos futbolistas que pueden decidir algunos días y otros lo hacen en otros partidos". No quiso pasar de ahí. Pero no negó que, en caso de emergencia, llegaría a situar a Bogarde -que empezó en el fútbol base como delantero- de extremo. "Él, como Zenden o Cocu, tienen que llegar". Y algo sí dijo: que sus tres delanteros, Rivaldo, Kluivert y Figo, marcan la diferencia. "Son los únicos que pueden improvisar en el guión establecido. Hacen cosas que otros no pueden hacer"."Estoy muy contento por Bogarde. Puede estar muy satisfecho con lo que ha hecho", dijo Kluivert, que respondió con evasivas cuando se le preguntó si ayer había tomado el relevo al Piojo. "Bueno, he marcado dos goles, que es lo que hace él normalmente. No hemos jugado bien en la primera parte, pero ellos tampoco. Luego hemos mejorado mucho tras el gol de Bogarde. El Valencia parecía que se conformaba con el empate; nosotros, no". Kluivert quiso pasar página y pensar pronto ya en el Chelsea: "Ahora tengo mucha confianza. Contra ellos, jugaré más contento".

El Barça fue acusado por sus rivales de haber sido beneficiado por los árbitros en Málaga. Van Gaal ya no quiso replicar el sábado, aunque recordó que su equipo fue perjudicado con el 3-0 del Bernabéu -dijo que el primer gol nació de falta inexistente y en el segundo hubo una mano- y también ante el Betis (2-1). Ayer, calló ante la polémica del Sánchez Pizjuán por los dos goles anulados al Sevilla. "No los he visto y es mejor dejar tranquilos a los árbitros", dijo. Guardiola fue algo más allá: "Hay que estar serenos. Al final, la Liga pondrá a cada uno en su sitio". Quien no calló, sin embargo, fue el vicepresidente azulgrana, Joan Gaspart:"Toda España espera que Lendoiro diga lo que ha pasado en Sevilla. Si han ganado merecidamente, le felicito. Y si no, que lo explique".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de abril de 2000