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CARTAS AL DIRECTOR

Votar con el bolsillo

En relación con el artículo del señor Vargas Llosa, publicado el 19 de marzo, quisiera hacerle saber que todavía queda gente que puede llegar a votar contra sus propios intereses, en el colmo del idealismo y la generosidad como usted lo califica de manera irónica. También afirma que el resultado de los comicios muestra un electorado español desideologizado y pragmático al que califica de moderno y europeo. ¡Qué no daría usted porque todo esto fuera cierto! Pero no, la realidad es muy distinta. Por su regla de tres, si las políticas liberales favorecen en general el bienestar económico de la población, si el ciudadano debiera votar con el bolsillo y no en contra de sus intereses, y dando por válido el fin de las ideologías reemplazándolas por el pragmatismo, tendríamos como resultado que casi la mitad del electorado español es idiota. ¿Y cómo podríamos calificar a la mayoría de franceses que votaron por una opción política "prehistórica"? ¿No son ni modernos ni europeos?No es mi intención el entrar a valorar las bondades o defectos de diferentes proyectos, ya sean liberales, socialdemócratas o comunistas. A lo que voy es al hecho de que tanto en política como en economía, no hay verdades absolutas porque si así fuese, no existiría la democracia. Algunos votan con el bolsillo, pero esos votos son tan válidos como los de aquellos que lo hacen por principios, que aún los hay y que no son de ficción como usted se encarga de calificar despectivamente.

Porque según su forma de ver las cosas, sólo importa el bolsillo a la hora de votar, todo lo demás es utópico, irracional e insensato utilizando sus mismos términos, y por suerte la realidad no es así. Hay muchísima gente que se identifica ideológicamente con algún pensamiento político y para los que priman sus ideas y principios al bolsillo. Otros que a la hora de votar anteponen su idea de sociedad más justa a sus propios intereses personales. Y son muchos más de los que usted quisiera. El peligro más grave que Aznar y el PP deben conjurar según su opinión, es el de la arrogancia, como consecuencia de la mayoría absoluta obtenida. Por cierto, debería aplicarse usted mismo ese consejo a la hora de opinar.- . .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de abril de 2000