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"A veces Van Gaal también bromea"

Kluivert dice que desde la derrota en el Bernabéu el técnico ha dado libertad a los jugadores

Ahora una pared, ahora una asistencia, ahora un toque y después un gol de media vuelta. Patrick Kluivert (Amsterdam, 1976), el delantero holandés del Barça, tiene un repertorio tan amplio, tan enorme, que casi todo el mundo en el Camp Nou le acaba exculpando con un gesto de resignación su difícil relación con el gol. Generoso, abanderado del fútbol solidario, Kluivert suma en la Liga 8 goles, lejos de los 11 que suman Rivaldo, el máximo realizador del equipo, o Dani, el delantero suplente. Pero eso queda relegado a un segundo plano. Kluivert se ha ganado a la afición con su juego luminoso y de asociación que tanto predicamento tiene en el Barça, hasta el punto de que ha eclipado sus numerosos problemas con los árbitros. Pero no se obsesiona por nada. Ni con los goles ni con los colegiados. Este hombre vive con la misma felicidad que juega. Tras asegurar que atraviesa quizás el mejor momento de su carrera, Kluivert dice que hay que ir paso a paso. Y el primero, es mañana ante el líder, el Deportivo. "Perder sería fatal...¿Un empate? No, no", añade. "Yo quiero ganar".Nunca una derrota fue tan fructífera. El Barça tocó fondo en el Bernabéu a finales de febrero y, desde entonces, la vida le ha ido sobre ruedas. Saldó sus dos partidos en la Liga con la misma goleada -un 4-0 al Numancia en casa y un 0-4 en San Mamés- y reservó el billete para cuartos de final de la Liga de Campeones a las primeras de cambio -un 4-2 y un 0-2 ante el Oporto-. La racha prosiguió anteayer con un comodísimo partido ante el Hertha de Berlín -líderado por Kluivert, el Barça ganó por 3-1- que se saldó asegurando la primera plaza del grupo que garantiza jugar la vuelta de los cuartos de final del torneo europeo en el Camp Nou. "La verdad es que no esperábamos perder en Madrid. Nos sirvió para reaccionar, pero nunca se puede perder de esa forma", explica Kluivert con una mueca. "En un Madrid-Barça hay que ponerlo todo. Aquello nos sirvió para hablar. No habíamos vivido igual y decidimos hablar. Figo y Rivaldo abandonan más la posición de extremo y bajan más al centro del campo a ayudar.Ahora tenemos más libertad, aunque sin olvidar nuestra posición, todo dentro del esquema. Había que cambiar cosas para sorprender a las defensas rivales. No podemos jugar siempre igual".Miedo al contraataque

El vestuario se agarra a su última racha y al pacto con Van Gaal -más libertad, la vuelta de jugadores emblemáticos, el regreso al fútbol de toque, los goles- para recibir al Deportivo con el ánimo crecido. Como si fuera una final. El equipo de Irureta causa un profundo respeto en el Camp Nou, especialmente después de su victoria ante el Valencia y por haber convertido Riazor en su aliado mejor. "Si mañana ganamos, daremos un gran paso hacia el título. Ellos tienen un contraataque muy rápido, tocan muy bien el balón, y jugadores muy peligrosos como Djalminha, Flavio, Frank o Mackaay. Tienen experiencia, pero nosotros también estamos bien", afirma. No cree ni por un segundo que el líder pueda sufrir la presión. Y explica que vio desde Holanda como Djukic falló en 1994, en el último segundo, un penalti que le supuso al Barça de Cruyff ganar la cuarta Liga consecutiva. "El líder tiene una cómoda ventaja de cinco puntos y es nuestro máximo rival ahora... ¿El Madrid? Ya pensaremos en ellos cuando superemos al Depor. Me imagino que deben estar un poco preocupados porque estamos en un buen momento y saben que vamos a apretar".

Recuperadas sus raíces futbolísticas, el Barça esgrimirá su mejor arma: el gol. En los últimos cinco partidos, desde que el equipo ha renacido, ha encajado sólo tres goles y sumado 17, lo que implica una media de 3,4 por partido. Todos muy repartidos: tres de Kluivert, tres de Rivaldo, dos de Cocu, Dani, Figo y Gabri y uno de Frank de Boer, Xavi y Abelardo. Ése es sin duda el máximo reproche que recibe Kluivert: que nunca destaque en la tabla de goleadores y que a veces -hace un año estuvo dos meses sin anotar- falle lo imposible.

"En Amsterdam marcaba más goles. Quizás jugábamos más por las bandas. Pero no estoy obsesionado con el gol. No me preocupa lo más mínimo si los logran otros. No soy un jugador egoísta. Siento la misma alegría marcando un gol que cuando doy una asistencia, como la que di a Figo en el cuarto gol en San Mamés que acaba en la red".

Y, por encima de todo, asegura algo: que se ha reencontrado consigo mismo en estos dos últimos años en Barcelona después de su mala y efímera experiencia en Milán. "Aquí me siento a gusto. Y cuando uno está así, puede dar lo mejor de tí", dice. "Aquí juego con más alegría que allí. ¿Por qué? Supongo que por muchas cosas. Por la forma de jugar, por la ciudad, el clima, los compañeros, por el carácter más de broma. ¿Van Gaal? Pues a veces también bromea". Campeón de Europa con el Ajax, a los 17 años, Kluivert no niega la euforia y asegura sin miedo que siente ahora algún paralelismo con aquel equipo. "Entonces también estábamos muy fuertes. Igual que ahora. Lo ganábamos todo y casi no perdíamos nada. Me da igual el que nos toque en cuartos, nos enfrentemos al Madrid o al Valencia. Lo que tenga que pasar, pasará. Ahora llegarán los equipos fuertes. Y tras las dos liguillas previas, empezará de verdad la Liga de Campeones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de marzo de 2000