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Elecciones 2000

Frutos reconoce una "derrota sin paliativos" de IU y del acuerdo con los socialistas

El acuerdo con el PSOE no ha logrado que Izquierda Unida recuperara una parte importante del electorado que perdió en las elecciones europeas de 1999. El resultado casi definitivo sitúa a la coalición en un porcentaje de voto muy similar a los comicios europeos: alrededor de un 5,5%, aunque con unos 30.000 votos más. Los ocho diputados que se adjudica, trece menos de los que había logrado en 1996 significan para el candidato de la coalición, Francisco Frutos, una "derrota sin paliativos" de Izquierda Unida y del pacto al que llegó con el PSOE.

Sin querer entrar en las consecuencias que para IU tendrán estas elecciones, Frutos calificó el resultado de malo para la coalición y sobre todo para el pacto al que habían llegado con los socialistas. Los dirigentes que más han apoyado el acuerdo, cuya situación es ahora muy complicada, destacaban que antes de que se lograra IU corría el riesgo de no poder formar grupo parlamentario, por lo que consideran que se han recuperado voto gracias al pacto.El resultado es para IU muy confuso. Porque de haber acertado las primeras encuestas, que otorgaban 10 diputados y un 7%, hubiera sido muy fácil cubrir las críticas de los que se han mostrado más escépticos con el pacto cuando no directamente opuestos. Pero con ocho diputados y ese escasísimo 5,46%, todo está abierto. Estas elecciones se veían en clara clave interna para la coalición, que vive un complicado proceso de sucesión en la dirección por el abandono de Julio Anguita de la coordinación general en la próxima asamblea, prevista para diciembre, aunque muy probablemente se adelantará tras una cosecha tan exigua.

Con respecto a 1996, IU ha perdido 1,4 millones de votos, la mitad de los que tenía. Los escaños empezó a perderlos ya durante la legislatura y cinco diputados de Nueva Izquierda e Iniciativa per Catalunya dejaron el grupo parlamentario, que se quedó con 16 de los 21 integrantes iniciales.

Y además, pierde la representación en dos comunidades históricas: País Vasco y Cataluña. No sólo eso. Según reconocía el propio Frutos, el papel de la izquierda política en general se complica por la "consolidación conservadora en la sociedad, en lo cultural, político y social".

Frutos comparecía con gesto muy serio, acompañado por gran parte de la dirección, incluido Anguita. Precisamente una de las grandes incógnitas es la actitud que mantendrá el que sigue siendo líder de la coalición pese a haber abandonado la contienda electoral por su dolencia cardiaca. Porque un resultado algo más digno hubiera catapultado a Frutos, a decir de la mayoría de los dirigentes, hacia la coordinación general acallando a todos los críticos con el pacto.

Pero ahora, estos ocho diputados, que garantizan la subsistencia política de IU aunque sugieren una redefinición de su papel, complican el futuro del secretario general del PCE. Por eso ayer nadie se atrevía a hacer previsiones. Anguita podría pedir explicaciones porque el voto ha cambiado muy poco con su retirada y sobre todo porque el pacto no ha salvado de un pésimo resultado a la coalición.

El problema para los que más claramente han apostado por el pacto, y entre ellos especialmente Frutos y Víctor Ríos, el coordinador de la presidencia, es el dramático futuro que se augura al pacto. Muchos de los dirigentes han entendido, o al menos así lo aseguran, que la única salida para una fuerza que corría el riesgo de desaparecer es la de continuar con el proceso de la unidad de la izquierda que les permita salvar la cara y encontrar un sentido a su posición política.

Algunos dirigentes venían anunciando hace días que el problema no era tanto el resultado de IU, que prácticamente no tenía nada que perder, sino el del PSOE. Porque en la coalición están convencidos de que las corrientes y los dirigentes socialistas más críticos con el pacto, que hasta ahora han permanecido en silencio, clamarán ahora contra él y contra la dirección del partido. La unidad de la izquierda tendría pues, según este análisis, los días contados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de marzo de 2000

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