El Gobierno belga advierte de que la policía tendrá "tolerancia cero"
Los Gobiernos de Holanda y Bélgica dieron ayer un serio aviso a todos los hinchas que pretendan acudir en junio a la fase final de la Eurocopa 2000. "Hemos dado instrucciones precisas a las fuerzas de seguridad para que tengan un nivel de tolerancia cero ante cualquier intento de perturbación del campeonato por parte de grupos violentos. Habrá una reacción dura, con arrestos y expulsiones a los países de origen de los perturbadores", advirtió en Madrid el ministro del Interior de Bélgica, Antoine Duquesne.Duquesne y su homólogo español, Jaime Mayor Oreja, suscribieron ayer en la capital de España una declaración conjunta para colaborar en materia de seguridad de cara al campeonato. El texto, rubricado por el director general de Euro 2000, Peter Van Zurden -en nombre del ministro del Interior y de Relaciones Nacionales de Países Bajos-, prevé el control estricto de los movimientos de los aficionados españoles tanto en territorio nacional como en las sedes de los encuentros. España, además, se compromete a facilitar todos los datos posibles sobre los aficionados nacionales, "su comportamiento" y el "riesgo potencial" que puedan suponer para el orden público.
Duquesne manifestó que, pese al estricto control al que se someterá a los cerca de 1,2 millones de personas que acudirán al campeonato, los organizadores no pretenden convertir a Holanda y Bélgica "en un gran cuartel de gendarmería".
Pero ante la certeza de que "una minoría violenta" acudirá al campeonato, el ministro belga advirtió de que se montarán "controles en las fronteras para impedir la entrada de violentos y evitar el tener que tomar con posterioridad medidas más fuertes". Duquesne pidió a los países que van a vender entradas que extremen las precauciones para que éstas no lleguen a manos de hooligans "partidarios de la violencia gratuita".
La reputación española
En la misma línea, Van Zurden advirtió "a todos los que tengan intención de entorpecer" de que los controles serán máximos, tanto en el interior como en el exterior de los estadios elegidos para el campeonato. "Los controles van a ser muy estrictos e incluso los agentes de seguridad van a exigir a los asistentes que exhiban su documento de identidad antes de entrar", dijo.
Duquesne y Van Zurden quisieron rebajar el tono conminatorio de su comparecencia ante la prensa con un halago a la afición de España. "Los hinchas españoles no responden a un perfil inquietante; son ruidosos, pero el uso de la palabra no es un peligro", dijo el ministro belga. "Los españoles no tienen mala reputación", remachó el director general de la Eurocopa 2000.
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