Ángel Orcajo reúne en Granada una antológica de su pintura de la emoción

Ángel Orcajo (Madrid, 1934), uno de los nombres significativos de la generación pictórica de los 70, inauguró ayer en Granada una exposición retrospectiva que demuestra cómo el núcleo fundamental de su obra, la relación crítica del hombre con su entorno, ha prevalecido por encima de los cambios formales. "Arco es un fenómeno comercial, no cultural. Es importante que las galerías traigan a sus pintores pero la feria en sí misma rechina. ¿Dónde está la expresión espiritual?", plantea el artista.

La exposición representa 40 años de trabajo formalmente distinto pero atravesado por un sentido permanente de la emoción. "En los 70 mi pintura se diferenciaba de la de Genovés porque no contenía referencias directas. Era una pintura militante, pero me interesaba más llegar a las conciencias", explica Orcajo.Ahora, treinta años después, Orcajo sigue defendiendo la pintura épica, de contenido, frente a la alternativa esteticista tan en boga. "La emoción ha desaparecido del arte en general aunque es una propuesta necesaria. Si no hay emoción el arte no es nada. Ahora se tiende a las propuestas formalmente interesantes, pero sin impacto. Es puro formalismo. Obras de la inteligencia para la inteligencia", dice.

Orcajo cree que los artistas, al margen del género que practiquen, deben plantear preguntas. "Por esa razón he titulado la exposición de Granada Una épica interrogativa", dice. El pintor matiza que no pinta para vender, sino para expresarse y, desde ese punto de vista, no concibe que un fenómeno como Arco se denomine "feria". La exposición permanecerá abierta hasta final de marzo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 18 de febrero de 2000.

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