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TEATRO

El amor, la muerte y el morbo en la televisión salen a escena en el Círculo

Una desesperanzada historia de amor y pasión, con otra trama de desamor como el reverso de esta moneda, aderezada con el enfrentamiento entre lo que es práctico y lo que subyace en los impulsos, y todo ello zarandeado por la presencia impúdica de los medios de comunicación en las últimas horas de los enfermos terminales de una clínica con problemas financieros. Tan rotundo cóctel se mezcla desde ayer sobre el escenario del Círculo de Bellas Artes, gracias al trabajo de los actores de la obra La mirada de Julia, un texto de Ginés Bayonas dirigido por Juanjo Granda."Es una historia de amor conflictiva, pero romántica", describe su director, "en la que la muerte se reviste de sexo y provocación". Juan Calot, que encarna al enfermo protagonista de la historia, admite la dificultad de su personaje, que le recuerda a "Ícaro, que vuela para coger el sol y se quema", aunque admite que su pasión puede ser poco más que un "encoñamiento sublimado". Su compañera de reparto y esposa sobre las tablas, Luisa Armenteros, lleva sobre sus hombros el peso del desamor y califica la obra de un "aria coreada" en la que todos los personajes tienen su momento. "La obra habla de comportamientos sociales sobre problemas cotidianos y el seguimiento que de ellos hacen los medios de comunicación", dice Armenteros.

El argumento, narrado por el trabajo interpretativo de los actores, sin concesiones a la escenografía, como explicó Granda, se desenvuelve en una clínica de enfermos terminales de sida amenazada por la ruina. El médico responsable, para conseguir ingresos, hace una especie de pacto con el diablo y permite que las cámaras de televisión entren a entrevistar a los enfermos "y, a ser posible, a grabarles mientras mueren", como observa Granda. Mientras, el protagonista se sustrae a la realidad presa de una pasión irrefrenable, pero su final, como el de todo héroe trágico, no puede ser otro que la muerte.

La reacción del público

A pesar de la intensidad del argumento, la obra, que se estrenó en Lorca en octubre de 1999 y desde entonces ha recorrido las comunidades de Murcia y de Castilla y León, ha sido bien acogida por el público, para sorpresa de sus creadores. Ginés Bayonas, autor del texto, dirige desde 1989 el teatro Guerra en Lorca (Murcia) y conoce las reacciones del público desde el punto de vista del programador. "Pensamos que la gente sólo quiere comedias, nada de sufrir", dice Bayonas, "y esta obra no sólo la aguantan bien, sino que les gusta, porque en casi toda la gira el teatro se ha llenado". Sin embargo, admite su "miedo" al público de Madrid, "muy exigente".

Bayonas ha escrito cinco obras teatrales, de las cuales tres son para niños y niñas. "La mejor manera de generar un público para el futuro es creando en los más jóvenes la afición por el teatro", asegura. Para ello refleja en sus historias cuestiones didácticas. Su próximo estreno, titulado Game over, habla de "los ordenadores y videojuegos frente al mundo de la literatura".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de febrero de 2000