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Matutes achaca los incidentes racistas de Almería al aumento de los inmigrantes clandestinos

El ministro de Asuntos Exteriores, Abel Matutes, achacó ayer el brote de xenofobia en El Ejido al aumento de la inmigración irregular, que a su juicio es también la causa de las miserables condiciones de vida de los trabajadores extranjeros en Almería. En una rueda de prensa junto a la secretaria de Estado de Cooperación de Marruecos, Aicha Belarbi, para presentar unas jornadas socioeconómica bilaterales, Matutes volvió a insistir en la necesidad de reformar la Ley de Extranjería, pese a las críticas de que fue objeto el portavoz del Ejecutivo, Josep Piqué, por vincular la nueva normativa a las agresiones racistas de los últimos días. Piqué había declarado el lunes que los incidentes xenófobos de El Ejido demostraban la necesidad de reformar la Ley de Extranjería, como defiende el PP en su programa electoral. Al día siguiente rectificó y dijo que quizá no se había expresado bien, pero no se libró de las durísimas críticas del PSOE, IU y CiU, además de las que le dedicaron los sindicatos y organizaciones sociales. Le acusaron de demagogia, electoralismo e inmoralidad política y le situaron en la extrema derecha por esas palabras.

Pero, ayer, el jefe de la diplomacia española no se arredró y volvió a referirse a la necesidad de reformar esa nueva normativa en presencia de Belarbi, pese a que el Gobierno de Marruecos emitió el martes un comunicado en el que "deplora que la explotación de incidentes aislados hecha por algunos sectores españoles para cuestionar la nueva legislación sobre inmigración en España". Matutes dijo que no se puede culpar de estos sucesos a la Ley de Extranjería pero advirtió de la necesidad de reformarla para "regular bien" la inmigración y evitar "situaciones incontroladas".

El ministro de Exteriores señaló la necesidad de reforzar las relaciones de confianza entre las sociedades española y marroquí, con el fin de evitar episodios racistas. "Hay que luchar contra los estereotipos y hacer esfuerzos para comprender a la otra parte", aseguró y añadió que existen "sectores" interesados en aprovechar conflictos como los de El Ejido para "acentuar artificialmente las diferencias". Eso sí, calificó de "excelentes" las relaciones entre España y Marruecos.

Menos optimista, Aicha Belarbi reconoció que el brote xenófobo en Almería ha abierto una "crisis" en esas relaciones" y recordó que la población marroquí participa en el desarrollo de la región, pese a lo cual "se ha visto que la comunidad marroquí está totalmente desintegrada, que no es del todo apreciada por la población". "Los inmigrantes, como los españoles, tienen derechos, y esos derechos deben respetarse, y el Gobierno español debe hacer lo posible para protegerles", advirtió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de febrero de 2000