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Tribuna:

Lectura andaluza

El pacto suscrito entre la dirección nacional del PSOE y la de IU no cabe duda de que va a influir en la campaña electoral en Andalucía. Tanto en las elecciones generales como en las autonómicas. Y en la campaña electoral de todos los partidos. Aunque el PP y el PA pretenden dar la impresión de que a ellos el pacto no les afecta en absoluto, es claro que, cuando dicen eso, lo hacen con la boca pequeña. También ellos se van a ver afectados. El PP ya no va a poder contar con la ayuda, más o menos directa, que en el inmediato pasado le ha reportado el ataque de IU al PSOE. Y el PA tiene que empezar a pensar en que tal vez no se pueda reeditar el pacto de legislatura con el PSOE después del 12 de marzo.Pero es claro que es al PSOE y a IU a quienes más directamente afecta el pacto suscrito por sus direcciones nacionales. Entre otras razones porque tienen que decidir si se va a aplicar en Andalucía antes del 12 de marzo o si, por el contrario, solamente será tomado en consideración después de que se conozcan los resultados electorales.

En principio, el pacto deja en libertad a las direcciones andaluzas de ambos partidos para que decidan lo que estimen pertinente, ya que los términos en que está redactado no obliga a tomar ninguna decisión. El PP no ganó en el Senado en ninguna de las ocho provincias andaluzas y, en consecuencia, no se da el presupuesto contemplado en los pactos para que el PSOE e IU concurran conjuntamente.

Es evidente que la dirección del PSOE de Andalucía podría decidir aplicar el pacto en Andalucía y ceder a IU ocho escaños seguros en el Senado, que es lo que parece que pretende la dirección de IU. Pero lo que no se entiende es por qué debería hacerlo, ya que no recibiría nada a cambio.

Otra cosa hubiera sido que se hubiera llegado a algún tipo de acuerdo entre PSOE e IU para las listas al Congreso y que, en compensación, se hubiera extendido el acuerdo para el Senado a todo el territorio del Estado, incluso en aquellas provincias donde perdió el PP. La retirada de listas para el Congreso en algunas provincias podría haber sido compensado en el Senado. Sólo en Andalucía a IU le habría supuesto tener ocho parlamentarios más. Pero, al no haber sido así, es claro que el PSOE no gana absolutamente nada extendiendo el pacto con IU a Andalucía.

En consecuencia, lo único que cabe esperar es que, una vez que se conozcan los resultados que arrojen las urnas el 12 de marzo, las direcciones de ambos partidos entablen conversaciones tanto si son imprescindibles para constituir gobierno como si no.

Lo que no se acaba de entender muy bien es por qué no se ha tomado en consideración la coincidencia de las elecciones generales y andaluzas para haber intentado alcanzar un pacto de mayor calado, que hubiera podido acabar beneficiando a ambas formaciones políticas.

JAVIER PÉREZ ROYO

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de febrero de 2000