Entrevista:

"Ser político ahora es una heroicidad"

La economía ha sido compañera de Mari Carmen Gallastegui. Lógico, por tanto, que hablar de economía sea para ella lo más fácil en un momento delicado. "Sí, porque hemos tenido unos años buenos después de una época muy dura. Sin embargo, la economía es dinámica, y hay que pensar en mañana".Pregunta. ¿Cree, como se ha dicho, que el proceso de paz y la tregua de ETA han tenido una influencia positiva en ese desarrollo económico vasco?

Respuesta. Estoy de acuerdo con las afirmaciones de Confebask. Cuando la tregua, se dijo que era la mejor noticia económica y la mejor inversión. Y lo fue, como la cancelación de la tregua es la peor. El último atentado ha sido como un mazazo, en lo personal, en valores, en expectativas y también en el aspecto económico. Entra el miedo y si algo hay claro en economía es la aversión al riesgo. Generar un contexto estable es crucial para el presente y futuro del país.

P. ¿Está de acuerdo en la crítica del presidente de Confebask a la actitud de los partidos, a los que acusó de influir de forma negativa por su "exceso de crispación"? ¿Exigiría, como hizo él, más audacia a los partidos para buscar soluciones?

R. Los partidos deberían hacer un esfuerzo para no estar crispados y transmitir serenidad. Pero creo también que tienen un papel muy difícil. Ser político en este momento en la sociedad vasca es una heroicidad; por eso me gustaría, más que criticarles, transmitirles la impresión de que la crispación nos lleva al fracaso. No obstante, las actitudes han de cambiar después de las elecciones. Estoy convencida de que comenzarán a pensar menos en cómo ganar votos y más en cómo resolver los problemas. Y entonces, sí, entonces deberíamos crear una corriente de opinión para que se sienten a dialogar y no se levanten hasta que solucionen el problema. Eso se hace cuando hay un problema familiar o se hizo cuando se negoció el Concierto Económico. Por eso, el mal trago del 12 de marzo tenemos que pasarlo.

P. Industriales y constructores vascos se quejan de la falta de trabajadores cualificados, especializados. ¿No es esto preocupante, sobre todo a la vista del número de licenciados en paro?

R. Siempre que hay un desajuste entre oferta y demanda es un claro ejemplo de que estamos haciendo algo mal. Cierto que el sistema de formación no se ajusta a la realidad. La sociedad no demanda sólo licenciados y lo ideal sería que tuviéramos el máximo nivel de conocimiento además de garantías de trabajo. Hay que pensar que no todos los que están en la universidad deben estar y estarían mejor trabajando. Debería transmitirse la impresión de que la imagen o calidad de una persona no depende de su titulación. Hay trabajadores que viven una vida muy digna y espléndida, satisfactoria, completa, y encima están prestando un gran servicio a esta sociedad, y, además, no invalidan el hecho de hacer sistemas más flexibles que permitan que al cabo de los años puedan estudiar una carrera universitaria, tenga los medios y la oportunidad de hacerla, y esa oportunidad hay que dársela.

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