Un niño británico de 12 años, acusado de matar a su hermano de 6 meses

La policía británica acusó formalmente ayer de asesinato a un niño británico de 12 años, cuya identidad permanece en secreto, y reside en Brístol, al oeste de Inglaterra. La víctima, de seis meses, era el hermano pequeño del agresor, y murió apuñalado. Hallado por la policía en el suelo de su domicilio, fue llevado al hospital infantil de la ciudad, donde los médicos certificaron su muerte. Los resultados de la autopsia no estarán listos hasta la semana próxima. El muchacho detenido se presentó ayer ante el Tribunal de Menores de Brístol para confirmar su nombre y dirección. Los jueces ordenaron su traslado a un centro para jóvenes delincuentes, donde permanecerá durante una semana. La responsabilidad penal está fijada en el Reino Unido en los 10 años, y los juristas no se ponían ayer de acuerdo acerca del tipo de juicio adecuado para un caso como éste, en que el acusado tenía ya 12 en el momento de los hechos.

En el barrio de Hartcliffe, donde vivía la familia desde el pasado verano, los vecinos no daban crédito ayer a lo sucedido. La casa de los niños tiene cuatro habitaciones y es de ladrillo. Una vez trasladado el bebé, el edificio fue sellado para que los expertos forenses pudieran buscar pruebas de lo sucedido con tranquilidad.

Los agentes hallaron al bebé apuñalado en el piso superior y tanto sus coches como la ambulancia que llamaron bloquearon la calle durante buena parte del día.

Una mujer que vive a pocos metros de allí recordó haber visto a la policía tratando de revivir al pequeño en el asiento trasero de su automóvil. "Es la pesadilla de cualquier madre", afirmó. Otra vecina dijo que la familia no había llamado la atención desde que llegaron, "a pesar de que en la casa había cinco críos".

En 1992, un accidente hizo estallar la violencia en el corazón de Hartcliffe. Dos jóvenes que habían robado una motocicleta a la policía murieron al chocar de frente con los agentes que les perseguían. El barrio se lanzó a la calle clamando venganza, y las fuerzas antidisturbios acabaron siendo enviadas al lugar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 21 de enero de 2000.

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