David Salle muestra en el Museo Guggenheim las obras que surgen de un "zapping" por su memoria

El pintor David Salle formó parte del reducido grupo de artistas que a finales de los años 70, a contracorriente de las tendencias en boga, optó por la vuelta a la pintura tradicional y a las imágenes figurativas. El Museo Guggenheim Bilbao inauguró ayer una exposición retrospectiva que muestra cómo Salle ha construido un estilo propio a partir de imágenes tomadas de la historia del arte y de la cultura popular, mezcladas con fotografías y objetos. "La exposición informa de su manera de trabajar: es un zapping a través de su propia memoria", señala su comisaria, Dorine Mignot.

David Salle (Norman, Oklahoma, 1952) es un hombre menudo, de rostro huesudo y profundas entradas que despejan su frente. Parco en palabras, asegura que no recuerda cuándo ni cómo ha conocido las imágenes robadas a obras maestras de Velázquez, Bernini o Gutiérrez Solana, entre otros artistas de los últimos siglos, con las que juega sobre sus lienzos de grandes dimensiones. "No lo sé", responde a la pregunta sobre donde conoció la obra de Gutiérrez Solana. "Debió de ser a mediados de los 80. Alguien atrajo mi atención sobre los cuadros de Solana".Dorine Mignot, conservadora jefe del Museo Stedelijk, de Amsterdam, habla de la gestación de sus obras con más precisión. "Son composiciones de gran complejidad de forma y contenido, de carácter intuitivo", explica la comisaria. "Se ha apropiado de obras de otros, y de fotografías, tiras cómicas, revistas y diseño".

Ante las 50 obras que componen la exposición, con un recorrido cronológico que abarca desde 1981 hasta una pintura recién acabada, Mignot señala que los cuadros dan la información sobre la forma de trabajar del artista. Sin referencias eruditas ni estudios en profundidad, Salle rescata las imágenes que retiene en la mente sin preguntarse las razones ni el origen. "Es un zapping a través de su propia memoria", afirma.

Posmodernidad

Mignot considera a Salle un paradigma de la posmodernidad, por su capacidad para combinar elementos estructurales y visuales de distintos estilos. "El posmodernismo supone utilizar lo que quieras", prosigue la comisaria. "Su obra es un icono para la conciencia de este momento artístico". añade.

El recorrido cronólogico de la muestra parte de obras del inicio de los años 80, con piezas en las que se nota el influjo del op-art y las corrientes minimalistas, frente a las que reaccionó Salle con una nueva manera de entender la figuración.

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Salle organiza sus obras con la estructura de un díptico. Sobre el lienzo trabaja en ocasiones pintando sobre la proyección de diapositivas que él mismo toma de la realidad, o corta la tela para insertar otro cuadro con una imágen independiente. Otras obras son un ejercicio en uso de toda la gama del gris para formas las figuras. "No volveremos a ver el gris sin pensar en Salle", reflexiona la comisaria.

Mignot anima a los espectadores a acercarse a la exposición con "la alegria de leer la superficie del cuadro, en persona, delante de la obra". La inclusión de objetos -por ejemplo sillas, sombreros o mesas rotas- hace que la visión cambie totalmente respecto a las reproducciones impresas en catálogos o medios de comunicación, resalta.

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