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El levantamiento de los indígenas en Ecuador pretende la paralización indefinida del país

El anunciado levantamiento indígena contra el presidente Mahuad arrancó ayer con el propósito de forzar su renuncia y establecer en Ecuador una junta de Gobierno que garantice una administración "ama quilla, ama llulla, ama shua"; esto es, no ociosa, no mentirosa, ni ladrona. Columnas indígenas marchan desde las provincias hacia Quito cortando carreteras e instalando piquetes y pretenden, a partir de mañana, paralizar el país indefinidamente. En Quito, Guayaquil y otras ciudades, estudiantes, sindicalistas, profesores, taxistas o amas de casa, contrarios al actual Gobierno y a la dolarización de la economía, engrosaron manifestaciones contra la carestía y los fracasos políticos.

Bombas lacrimógenas, fuego real a veces, porrazos, heridos y detenciones acompañaron a los últimos choques callejeros. Contra las cuerdas, todavía, Jamil Mahuad, de 50 años, economista de Harvard e investido presidente en agosto de 1998, enfrenta un triple y peliagudo desafío: demostrar liderazgo, conseguir la aprobación parlamentaria de las 12 leyes que desarrollarán o complementarán la dolarización y contener una agitación social y financiera de imprevisibles consecuencias.El activismo más organizado, algunas de cuyas propuestas esenciales son tan justas como aparentemente utópicas, corre a cargo del autoproclamado Parlamento Nacional de los Pueblos de Ecuador y de los jefes indígenas, que representan a más de tres millones en un país de doce.

Monseñor Alberto Lunas, arzobispo de Cuenca, y Antonio Vargas, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), dirigen ese "parlamento", en realidad una plataforma de combate que exige la renuncia de Mahuad y la disolución del Congreso y del Poder Judicial. Para el especialista Diego Bonifaz, que medió en el levantamiento indígena de 1990 durante el Gobierno de Rodrigo Borja, la movilización comenzada ayer es una demostración de su fuerza. El paro de mañana puede prolongarse, dice. "Las comunidades se relevan en el bloqueo de las carreteras. Pueden sostener eso el tiempo que quieran. Son tres millones de ecuatorianos mejor organizados que nadie". No parece fácil un entendimiento entre los promotores de las protestas y el Ejecutivo. "Hay un problema de roce cultural que provoca un no entendimiento", señala Bonifaz. "Los señores del Gobierno creo que sólo han visto indios en fotografías".

[En las protestas de ayer, en Quito, 14 agentes resultaron heridos de bala, según aseguró la policía, que también informó de la detención de 153 personas en la última semana, informa EFE].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de enero de 2000

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