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Monteseirín deja en el aire el futuro del decreto al abogar por indemnizar "sea cual sea el camino"

El decreto dirigido a indemnizar a las familias afectadas por el "caso Bazar España", al entender que el Ayuntamiento tiene una responsabilidad patrimonial en el suceso, tiene un futuro incierto, que ni el propio regidor despejó ayer con claridad. Los reiterados envites de sus socios andalucistas, que exigen la retirada del decreto para zanjar la crisis, han socavado la posición inicial de Monteseirín, que ayer abogó por una reparación económica "sea cual sea el camino". Responsables del PSOE minimizaron ayer la crisis, cuya solución circunscriben al ámbito local.

El alcalde de Sevilla no aclaró ayer si finalmente retirará el decreto que dictó como preámbulo de un expediente de responsabilidad patrimonial, encaminado a indemnizar a los familiares de las cinco personas que murieron sepultadas por el muro del antiguo Bazar España el día de Nochevieja de 1998. Ayer introdujo, sin embargo, un matiz que ya esbozó el viernes en una conferencia de prensa: "Sea cual sea el procedimiento, sea cual sea el camino, lo fundamental es que puedan recibir una reparación económica", informa Europa Press.En los últimos días, Monteseirín se ha pronunciado con cierta ambigüedad sobre el futuro de su iniciativa, con la probable intención de volver a atraerse a sus socios y cerrar la crisis de la coalición. En la comisión de gobierno de hoy, socialistas y andalucistas mantendrán su primer encuentro oficial desde que se abrió el enfrentamiento por la iniciativa de Monteseirín, que no había obtenido el beneplácito de PA en sucesivas reuniones, aunque la desaprobación de los concejales de este grupo fue desigual.

La postura más reacia a la puesta en marcha de un expediente que implicaba el reconocimiento de una responsabilidad administrativa del Ayuntamiento -aunque en ningún momento constituye una admisión de culpabilidad- correspondió al primer teniente de alcalde, Mariano Pérez de Ayala. El andalucista, que ocupaba la delegación de Urbanismo cuando ocurrió el accidente, veía la medida como un ejercicio de deslealtad hacia él.

El atasco de las conversaciones entre PSOE y PA derivó en agria polémica, cuando la decisión de Monteseirín fue aireada por los medios de comunicación el 23 de diciembre. En aquel momento, el alcalde pretendía "reconocer, en nombre del Ayuntamiento, responsabilidad patrimonial en la caída del muro" y ordenar a la Gerencia de Urbanismo la incoación de un expediente "a fin de que se indemnice a los causahabientes de las víctimas por cada una de las muertes ocasionadas".

La reacción del PA, tres días después, fue furibunda. Pérez de Ayala criticó el "oportunismo" del alcalde, instantes antes de que éste firmase el decreto, que contenía un texto suavizado. La orden de la alcaldía instaba a los servicios jurídicos municipales a determinar el grado de responsabilidad del Ayuntamiento de Sevilla en el accidente. El día 29, el hombre fuerte del grupo andalucista, tras la decisión de Alejandro Rojas-Marcos de dedicarse en exclusiva a la sociedad del metro, dimitió de sus cargos municipales.

Pérez de Ayala se sintió traicionado por el alcalde, pero algunos concejales sevillanos creen que reafirmó su gesto al no sentirse arropado por sus correligionarios De hecho, en la junta de portavoces celebrada ese jueves, a la que acudió Pérez de Ayala por el PA, nada hizo presagiar que preparaba su salida. "Bromeó y aludió al pleno del día siguiente; no me dio la impresión de que se tratase de un dimisionario", recuerda uno de los asistentes. El cambio de actitud de Pérez de Ayala se produjo en pocas horas, después de una reunión del grupo andalucista, según un concejal del PSOE.

Desde entonces, distintos dirigentes del PA han censurado con dureza a Monteseirín, a quien responsabilizan de la crisis. El secretario general de la formación, Antonio Ortega, ha asegurado que la situación obliga a intervenir a las direcciones regionales de ambos partidos, aunque este contacto no se ha producido. Fuentes socialistas insisten, además, en circunscribir al ámbito local como "lo más lógico" las conversaciones para zanjar el conflicto. "Parece como si interesara dar mucho vuelo a una cosa que tiene poco contenido", señalaron.

En la dirección socialista no creen que las actuales discrepancias amenacen el futuro de la alianza en Sevilla, ni siquiera tras las elecciones autonómicas. Otras fuentes del PSOE barajan, sin embargo, la posibilidad de que el PA rompa el gobierno después de los comicios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de enero de 2000

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