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METEOROLOGÍA

Culmina la década más cálida del siglo

La temperatura de la Tierra en 1999 fue 0,4 grados superior a la media

Los vientos huracanados que ocasionaron en diciembre pasado miles de víctimas y pérdidas billonarias en Centroeuropa y Venezuela han despedido a la década más calurosa en lo que va de siglo, según el balance provisional de la Organización Meteorológica Mundial. Desde que se generalizó el uso de instrumental en las observaciones en 1860, la última década ha registrado un récord histórico de calor. En 1999 se superó en 0,4º la media (15º), cerrando así una década de ascenso continuo de la temperatura terrestre. Para muchos meteorólogos, este calentamiento global es "atípico", lo que avala sus hipótesis de que se debe fundamentalmente al factor humano.

Aunque los datos registrados en España durante 1999 no están cerrados -se enviarán a la Organización Meteorológica Mundial (OMM) a finales de enero-, las anomalías meteorológicas de ese año se iniciaron en primavera, cuando los mercurios de las ciudades de Granada y Valencia superaron los récords históricos de temperaturas en el mes de mayo: 38,4 grados el día 12, y 36 grados el 14, respectivamente. En abril, los observatorios de Badajoz, Ourense y Toledo midieron dígitos por encima de los 30 grados, y en el mes siguiente, las ciudades de Ciudad Real, Málaga, Murcia, Sevilla y Madrid alcanzaron 35 grados, un mes antes de que llegara el verano.El calentamiento de la península Ibérica durante el pasado año sigue la pauta mundial, según el avance meteorológico de la OMM sobre 1999, que sitúa entre 0,3 y 0,4 grados (provisionalmente) el aumento de temperatura registrado por encima de la media mundial establecida por los meteorólogos en los 15 grados (media del periodo 1961-1990).

El año que acaba de pasar página en el calendario culmina así una década de récords de temperatura dentro del siglo, según las estimaciones de los científicos que estudian el clima. En algunos países, como el Reino Unido, existen registros desde hace 341 años; en Gibraltar, desde 1790, y en los observatorios españoles de San Fernando (Cádiz) y el Retiro, en Madrid, desde finales del sigloXVIII, aunque sus primeros registros fueron destruidos durante la invasión francesa. Las estimaciones sobre datos climáticos anteriores a la generalización de los instrumentos de medición proceden de referencias extraídas de la paleogeología, de muestras de hielo en que quedan atrapadas burbujas de atmósfera del pasado, de los anillos de árboles centenarios y también de crónicas históricas y religiosas sobre desastres naturales.

1999, además de situarse en el quinto puesto de los más calurosos entre los últimos 140 años, ha sido el 21º año consecutivo con temperaturas por encima de los valores normales. Le aventajan en el panel de tórridos 1998, que encabeza la lista, con +0,58º, seguido de 1997 (+0,44º), 1995 (+0,38º) y 1990 (+0,35º). La misma OMM, según su portavoz, Taysir M. al Gahanem, pronostica que 2000 será más caluroso que el año anterior, pero no tanto como 1998, predicción a tener en cuenta por aquellos sectores dependientes del agua, como la agricultura y la ganadería. Sin embargo, esta predicción puede irse al traste a poco que se produzca una erupción volcánica.

Las elevadas temperaturas globales han tenido excepciones en algunas regiones, como las del Pacífico nororiental, la zona occidental de Suramérica y la mayor parte de la Eurasia septentrional. En la zona ecuatorial del Pacífico, las secuelas del fenómeno La Niña -tempera-turas del océano más frías de lo normal-, tan intenso como su predecesor El Niño (temperaturas oceá-nicas más altas), se estima que se prolongarán hasta bien entrado el 2000.

En el resto de las regiones se han superado con creces los valores normales de calor. En el Reino Unido, 1999 fue el año más caluroso de su historia. Y Japón, Canadá, Rusia, Noruega y Alemania atravesaron el verano y el otoño consecutivamente con temperaturas hasta siete grados por encima de sus valores medios.

El agujero de la capa de ozono sobre la Antártida volvió a presentarse con gran intensidad en la primavera austral, hasta el punto de alcanzar un área superior a los 10 millones de kilómetros cuadrados durante más de 93 días seguidos.

En paralelo a estos registros cálidos generalizados en el hemisferio norte, la meteorología de 1999 se ha revelado devastadora en muchas partes del mundo. A finales de octubre, un superciclón con vientos de más de 250 kilómetros por hora causó 10.000 muertos en Orisa (India). Otros ciclones tropicales con lluvias torrenciales sembraron la muerte en Japón, China y Vietnam. En febrero, unas intensísimas nevadas dejaron aisladas a decenas de poblaciones en Hungría, Eslovaquia, Bulgaria, Ucrania, Suiza, Francia y Austria, donde las avalanchas sepultaron a más de cincuenta personas.

Las nevadas copiosas dejaron huella en el noroeste de América del Norte a principios de año. En Canadá, la nieve alcanzó en un día 145 centímetros y en el monte Baker (Washington) la nieve superó una altura de 28,96 metros. Buenos Aires, en el sur también, vio nevar en su agosto -invierno austral-.

Esta constante elevación de la temperatura en los últimos 10 años avala el calentamiento global del planeta debido, al menos enparte, al factor humano, según Luis Balairón, meteorólogo español en el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPPC).

Los científicos se inclinan a destacar que este calentamiento es "atípico" y ajeno a la variabilidad natural del clima. Aunque todavía se está lejos de considerar la prueba definitiva, Balairón explica que los cambios climáticos de otras épocas han tenido causas naturales, como cambios en la circulación oceánica o la radiación solar.

La situación actual es diferente, dice, aunque hay otras causas, además de la emisión de gases de efecto invernadero, que dificultan atribuir exclusivamente el calentamiento a la acción humana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de enero de 2000