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El Atlético pagó 2.900 millones por Bogdanovic, lo mismo que por Vieri

La administración judicial que gestiona al Atlético desde el 22 de diciembre descubrió que nunca se pagaron 400 millones de pesetas por Bejbl, como decía la versión oficial, sino 1.500 millones a la empresa holandesa Bandoorn. La misma firma cobra desde 1997 las cuotas del fichaje de Rade Bogdanovic, por 2.900 millones, cantidad cercana a la declarada en la contratación de Juninho o Vieri. El director general del club, Miguel Ángel Gil, justificó ayer los gastos explicando que junto a los fichajes se pagaban otros servicios. Por otra parte, la plantilla ha cobrado sus emolumentos esta semana.

El administrador judicial del Atlético, Luis Manuel Rubí Blanc, sabe que tiene una prioridad a la hora de apuntar dinero en el debe del balance de su gestión: pagar a la plantilla todas las cantidades a que se comprometió el Atlético bajo la presidencia de Jesús Gil. Así lo ha hecho, al menos en lo referido a los pagos del mes de enero.Respecto a otros gastos, Rubí se muestra mucho más suspicaz. El administrador ha suspendido los pagos que tenía comprometidos el club cuyo destino considera incierto, o difícil de determinar, según su criterio. Entre ellos, una orden de pago por Bogdanovic, un jugador que ya no juega en el Atlético; los sueldos de Lawal, Lima, Maxi y Bernar, que se ingresan en cuentas en el extranjero; un pagaré por 100 millones de pesetas cuyo beneficiario es el ex vicepresidente del cub, Enrique Cerezo; y otro, por 580 millones, a favor de una empresa de la hija de Jesús Gil, Myriam Gil.

El pago que Rubí consideró más sospechoso debía hacerse a una empresa domiciliada en Holanda. El dinero constituía el último plazo de una deuda de 2.900 millones de pesetas por el fichaje de Rade Bogdanovic. Bosnio de nacimiento, cuando fue fichado por el Atlético, las credenciales de Bogdanovic hablaban de una prueba frustrada por el Ajax y un título de mejor jugador de la temporada en la Liga de Corea del Sur, en 1996. El entonces entrenador rojiblanco, Radomir Antic reclamó su fichaje ya que confiaba en descubrirle como un fuera de serie para los aficionados españoles. Pero el delantero no sólo no triunfó en el Atlético sino que se marchó hace un año, después de declarar un irreconciliable enfrentamiento con Antic. Ahora, Rubí ha suspendido el pago que el Atlético debía hacer por Bogdanovic, por considerar que el destino del dinero no está claro.

Servicios múltiples

Miguel Ángel Gil explicó que lo que parecen cantidades desorbitadas por futbolistas que nunca fueron considerados estrellas, son pagos que se hacen por conceptos que exceden al mero fichaje. Así ocurrió cuando el Atlético fichó a Bejbl por 1.500 millones de pesetas. De hecho, cuando el Atlético pagaba un fichaje a la empresa holandesa de intermediación Bandoorn International Sport Management, también pagaba la adquisición futura -y garantizada, incluso con años de anticipación- de derechos sobre otros jugadores con los que no podía negociar directamente por tener contratos en vigor con sus respectivos clubes. "He tenido que aceptar pagar precios por encima del valor de mercado", admitió Gil Marín, "para garantizar la adquisición de jugadores con la carta de libertad, una vez que cumplían sus contratos".

Según el reglamento de la FIFA, los clubes no pueden negociar el fichaje de jugadores hasta que no falten seis meses para el cumplimiento de sus contratos con el club de origen. Para regatear esta norma, algunos clubes españoles de Primera División -el Atlético entre ellos-, acuden a empresas como Bandoorn, que no están oficialmente registradas en la FIFA y, por tanto, no se consideran sujetas a sus normas. Por ello negocian directamente con futbolistas que tienen contratos en vigor. Entre los servicos más apreciados de Bandoorn está la captación de jugadores para vincularlos con otros clubes -compradores a largo plazo- de forma discreta.

Gil Marín aclaró que Bandoorn prestaba múltiples servicios a los clubes de fútbol: "Cumplen funciones de intermediación, captación de jugadores, ojeadores, y mueven futbolistas gracias a que tiene convenios con clubes en todo el mundo".

En relación con estos servicios contratados -y ante la sospecha de que Rubí desconoce absolutamente el mundo del fútbol- Gil reclamó más dedicación a los nuevos administradores del Atlético: "Que vayan a Holanda, a verificar el destino de ese dinero. Deberían llamarme a mí antes de suspender un pago de manera irresponsable. Deberían investigar para descubrir que ese dinero se paga por unos trabajos ciertos".

Por esta vía, cuando el Atlético pagó 2.900 millones por Bogdanovic en 1997, adquirió al mismo tiempo los servicios de tres jugadores de primera línea de las Ligas de Italia, Holanda y Grecia. Estos jugadores se han comprometido a fichar por el Atlético -con la carta de libertad en la mano- para el próximo mes de junio.

Vacaciones en Marbella

Por otra parte, según el diario El Mundo, Rubí ha subrayado en un informe enviado a la Fiscalía Anticorrupción que ha congelado pagos al ex vicepresidente Enrique Cerezo y a la empresa Myranco, propiedad de la hija del presidente, Myriam Gil Marín. En su informe, Rubí argumenta que no pagaba porque las deudas que apreciaba "pudieran no coincidir con la realidad".

Los pagos a Myranco estaban más que justificados, según Miguel Ángel Gil: "Es una empresa que pone a disposición de la plantilla del Atlético dos apartamentos en Marbella. Es un incentivo de empresa. Para un club con un presupuesto de 14.000 millones de pesetas, es razonable pagar 500 millones para que el entrenador, o los futbolistas con sus familias, se vayan de vacaciones a Marbella si así lo desean".

Enrique Cerezo no reprimió ayer su indignación por la actuación de Rubí. El ex vicepresidente rojiblanco hacía préstamos al Atlético -Sociedad Anónima Deportiva de la que era el segundo accionista- "como si fuera un banco, y ante la falta de crédito que tenía el club en entidades financieras", según explicó Gil Marín. En 1999 hizo un préstamo al Atlético por un total de más de 400 millones de pesetas, pero Rubí no le devolvió el primer plazo, que venció el 1 de enero. "Rubí dice que la deuda del club conmigo es ficticia", se lamentó Cerezo. "Y lo más fuerte es lo que ha ocurrido con el último préstamo que hice, por 41 millones de pesetas, el 21 de diciembre pasado. El primer trabajo de Rubí fue ingresar este cheque en la cuenta del Atlético. Rubí lo cobró como Dios y diez días después... dice que es ficticio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de enero de 2000

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