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El Congreso mexicano rechaza por primera vez la Ley de Presupuestos

El fantasma de las elecciones presidenciales del 2000 planeaba ayer sobre el Congreso mexicano, donde la oposición cerró filas para impedir el intento del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) de aprobar sin enmiendas el Presupuesto de Gastos del Ejecutivo. Por primera vez desde la fundación del PRI en 1929, el Congreso rechazó la Ley de Presupuestos presentada. No obstante, la oposición no logró aprobar una enmienda para controlar al Gobierno en materia presupuestaria.

Las tormentosas semanas de negociación entre el Ministerio de Hacienda y los partidos de la oposición, Acción Nacional (PAN, conservador) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD, centroizquierda), quedaron prácticamente en la nada en las primeras horas de ayer, cuando ninguna de las partes logró un acuerdo para aprobar un gasto público de 125.695 millones de dólares (20,7 billones de pesetas), que pretendía lograr un crecimiento económico del 4,5% con una inflación del 10%.Los conservadores e izquierdistas, con algunos aliados de las filas de los partidos Verde Ecologista y del Trabajo, quieren modificar esa cantidad para aumentar el gasto social que quedaría compensada con el "recorte de gastos suntuarios de los altos funcionarios que ya no tendrán privilegios", según dijo el coordinador parlamentario del PRD, Pablo Gómez.

Tras presentar una enmienda en este sentido, la oposición logró una victoria histórica en la Comisión de Presupuesto, apenas con un voto de diferencia, el jefe del grupo parlamentario panista Carlos Medina consideró que "ésta es la primer prueba de que el presidente [Ernesto Zedillo] ya no manda en San Lázaro [sede de la Cámara de Diputados]". Pero, con su todavía enorme fuerza, el PRI consiguió los votos de algunos diputados verdes y del Partido del Trabajo, e incluso el de una perredista para derrotar el proyecto en el pleno.

Fuertes coacciones

Un cronista parlamentario comentó que "las coacciones en la Cámara son fuertes y la moneda está en el aire, no hay nadie para nadie", para explicar la situación de empantanamiento existente a sólo pocas horas de que termine el periodo extraordinario de sesiones, en la medianoche de hoy.

Con las elecciones presidenciales encima, se dan casos curiosos de malabarismo político. Por ejemplo, el PAN, que aprobó las reglas para financiar el llamado rescate bancario [aportaciones estatales para cubrir la inmensa deuda de algunos bancos], está del lado del PRD para tratar de recortar el presupuesto destinado a ese fondo.

La danza de los millones, en el papel de las asignaciones, tiene como telón de fondo el propósito de evitar el pago de costes en las urnas, cuando las encuestas dan como gran favorito al priísta Francisco Labastida. El material político que salga de la guerra legislativa, sin duda, será valioso durante la campaña que arrancarán en enero.

El tiempo se agota y la legislación mexicana no prevé comenzar el año sin presupuesto. Algunos juristas dicen que se utilizaría el aprobado un año antes y otros señalan que el Gobierno no podría cobrar ni pagar, al no haber Ley de Gastos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de diciembre de 1999

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