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REPORTAJE

Un corto viaje de ida y vuelta

Cuando llegó a Córdoba la calurosa tarde del 27 de septiembre, el ruso Oleg Salenko (San Petesburgo, 1969) lo hacía convencido de que no iba a dejar escapar la nueva oportunidad que se le brindaba. Apenas dos meses después, esa oportunidad se ha esfumado. Una doble operación en su rodilla izquierda le había apartado de la élite, alcanzada de forma impactante en el Mundial de Estados Unidos de 1994, donde los cinco goles que le endosó a Camerún le convirtieron en el máximo goleador.Nacido futbolísticamente en el Zenith de su ciudad natal, el Dinamo de Kiev fue su lanzadera para entrar en España. Logroñés y Valencia marcan su cima de esplendor que luego traslada al Glasgow Rangers. En Turquía, con el Istambulsport, llegó la grave lesión. "Un alto en el camino", pensó entonces Salenko, "que todavía soy joven y seguro que le puedo a la rodilla". Una temporada sin tocar balón y vuelta a Valencia con la familia. No hubo ofertas en la pretemporada y apenas lo dudó cuando el Córdoba le pretendió. Eso sí, desde el primer momento anunció que el Córdoba iba a ser un trampolín para volver a Primera. Se firmó un contrato que era pura entelequia. Salenko cobraría un millón mensual hasta diciembre, arriesgando el resto del trato a los goles que fuera marcando. A millón la unidad. En diciembre, a la vista de la recuperación física del ruso, el contrato se prolongaría tácitamente hasta el final de la temporada por la módica cantidad de 12 millones, manteniendo el millón por gol.

La apuesta personal de Oleg, avalada el bisoño presidente Palma Marín, se oscureció por el diagnóstico del médico del club, que anunció una atrofia muscular en la pierna operada, de lenta recuperación. El propio jugador entró en una dinámica perjudicial para sus intereses. Declaró la escasa calidad de la plantilla. Además, en esta etapa de reciclaje, pareció olvidar sus mejores armas: velocidad y regate. El pasado viernes, 73 días después de su llegada, aprovechando una claúsula del estrambótico contrato, el club le dio la baja "al no haber llegado al nivel de forma física pactado". Salenko ha puesto fin a su etapa en el Córdoba y quizá como futbolista de élite.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de diciembre de 1999