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Reportaje:

"Yo soy el jefe"

La oposición municipal denuncia el talante "presidencialista" y "autoritario" del alcalde en los plenos del Ayuntamiento de Madrid

Al alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, no le gusta, los días que hay pleno municipal, que los concejales repongan fuerzas al mediodía, como es habitual en todos los trabajos. Lo dejó bien claro el pasado martes cuando Julio Misiego, portavoz adjunto de Izquierda Unida (IU), propuso que en los próximos plenos se haga una interrupción de una hora para almorzar. Eran las cuatro y cuarto de la tarde y los 53 ediles que componen la Corporación llevaban reunidos desde las diez de la mañana con un orden del día que incluía más de 140 puntos. El alcalde rechazó la propuesta del concejal de IU y como todo argumento le espetó: "Yo soy el jefe de esto".Esto es el Ayuntamiento, y el pleno municipal, el órgano de máxima representación donde los ediles elegidos en representación del Partido Popular, PSOE-Progresistas e Izquierda Unida defienden y respaldan o rechazan con sus votos las decisiones del equipo de gobierno, dirigido por José María Álvarez del Manzano y López del Hierro. Pero el alcalde, además, preside el pleno. Puede que en ese doble papel confunda su función al frente del gobierno municipal ("jefe" de los 13 concejales que componen el gobierno) con el carácter institucional que debe tener esa asamblea.

Se da la circunstancia de que en la actual Corporación se han incorporado a la oposición políticos con amplia experiencia tanto en la Asamblea regional como en el Congreso y el Parlamento Europeo. Pero el Ayuntamiento de Madrid, al contrario que esas instituciones, no tiene un reglamento que regule la duración del pleno, los motivos de suspensión o el tiempo con el que cuentan los portavoces para defender las diferentes propuestas.

En el pleno, como se evidenció el martes, se hace lo que manda el alcalde. Así, Álvarez del Manzano retiró del orden del día varias propuestas de Isabel Vilallonga, portavoz socialista en los temas de empleo. "Llevaba siete propuestas, entre las que había tres que afectan al IMEFE [Instituto Municipal para la Educación y Formación para el Empleo] y no la dejó exponerlas, cortando su intervención en un tono muy desabrido", explican compañeros.

Arbitrario

"Hay un claro problema de falta de democracia interna por el talante del alcalde. No sólo interrumpe las intervenciones de la oposición, sino que suprime de golpe todo un grupo de propuestas que se habían acordado previamente. Entonces, ¿para qué sirven la junta de portavoces y las comisiones?", apunta Inés Sabanés, portavoz de IU.

"El Ayuntamiento es una institución muy celosa de las tradiciones, pero hay que saber adecuarlas con la modernidad. Algo que ya todo el mundo, incluso los concejales del PP, ha asumido. Sólo el alcalde no entiende la necesidad de una reforma profunda", concluye Sabanés, ex diputada en el Congreso.

El malestar de PSOE e IU se plasmó el pasado miércoles en un comunicado en el que criticaban "la actitud autoritaria" del alcalde en los plenos, y exigieron la "rápida" elaboración del reglamento de funcionamiento del Consistorio. Ambos grupos manifestaron: "La arbitrariedad que preside el desarrollo de los plenos municipales" responde a la voluntad del alcalde de desvirtuar el debate político, implantando un horario continuado a los plenos que obliga a debatir las propuestas de la oposición a una hora muy avanzada y de forma apresurada".

Ante la amenaza de acciones comunes, el alcalde salió al paso de las críticas y atribuyó su comportamiento a una "broma". "No me tengo a mí mismo por autoritario; muchas veces gasto bromas. Todo el mundo entendió lo que era, y nos reímos". No opina así el portavoz adjunto de IU, Julio Misiego: "Cuando planteé que en los próximos plenos se haga una interrupción para comer eran ya las 16.15. Se acababa en ese momento la discusión de los puntos ordinarios y se iba a empezar con las enmiendas y propuestas de la oposición", explica Misiego. "Es una barbaridad, una antigualla, la forma en que se desarrollan los plenos, sin tiempo para comer. Eso es algo que no se da en ninguna otra parte. Yo he sido diputado en la Asamblea y he encontrado aquí [en el Ayuntamiento] un cambio muy brusco. Esa forma espartana que impone el alcalde obedece a un objetivo deliberado".

Prepotente

"Cuando se ven nuestras proposiciones estamos todos cansados, con hambre, desganados y deseando acabar. La prensa ya se ha ido. Es una estrategia para dificultar el trabajo de la oposicón. El alcalde también está cansado y le sale su actitud prepotente", concluye Misiego. El incidente del pasado pleno se suma a otras declaraciones del regidor recogidas en las actas de sesiones anteriores: "Una vez que hablo yo, no habla nadie en este Ayuntamiento", subrayó en el debate sobre el futuro de la antigua cárcel de Carabanchel (30 de abril), cuando Julián Rebollo y Ruth Porta, portavoces de IU y PSOE, intentaron defender sus posiciones. Ante las protestas de un grupo de asistentes, Álvarez del Manzano mandó desalojar la tribuna.

"Cállese, señor Morán; no tiene la palabra", espetó el alcalde al ex ministro Fernando Morán en su debú como portavoz socialista en un pleno. Morán, ex eurodiputado, le replicó: "Si hubiera un reglamento, sabría cuánto tiempo tengo para hablar".

"Yo solicité que se elaborara un reglamento, porque todas las instituciones tienen la capacidad de autorregular su funcionamiento", recuerda ahora Morán. "El alcalde contestó con un tono un poco autoritario, destemplado". "No es esencial comer o no; pero hay veces que temas importantes que presenta la oposición, al tratarse tan tarde, no tienen la cobertura que debieran por parte de la prensa", explica. "Y como estamos todos para servir a los ciudadanos, eso sería importante".

Encuentros en el Patio de Cristales

El ayuno que impone el alcalde los días de pleno no afecta a todos los concejales por igual. El despacho de Adriano García-Loygorri, amigo de José María Álvarez del Manzano y quinto teniente de alcalde, se convierte esos días en lugar de peregrinación para los ediles del Partido Popular según se acerca la hora del almuerzo. Su cercanía - está casi lindero con el salón de plenos- permite a los concejales populares reponer fuerzas ausentándose brevemente de sus escaños. El martes pasado, destacados miembros del gobierno municipal, como el concejal de Hacienda, Pedro Bujidos, salían del despacho de García-Loygorri, responsable de Medio Ambiente, sin ocultar el canapé que estaba comiendo. Tras él, algunas ediles del PP componían esforzados gestos para disimular ante los periodistas el objeto de su visita al despacho cercano. Ciertamente, en ocasiones es dificultoso deglutir en pocos minutos las cremas típicas de los emparedados y canapés.Uno de los miembros del gobierno municipal invitó a un periodista a compartir el ágape, pero cuando éste se acercó al despacho con un compañero, los ordenanzas y las secretarias negaron que en sus dependencias hubiera cualquier cosa similar a un tentempié. "Aquí no hay nada", afirmaron rotundos. A esa misma hora, las 14.30, Ignacio del Río, tercer teniente de alcalde y responsable de Urbanismo, abandonaba la Casa de la Villa y se dirigía con un periodista a un bar cercano.

En el llamado Patio de Cristales (un salón colindante con el pleno, bajo cuyo techo con cristales de colores ofrece habitualmente el alcalde las recepciones), varios ediles socialistas se arremolinaban en uno de sus extremos. El objeto de la reunión no era una discusión política sobre las enmiendas que aún no habían empezado a discutirse. Habían descubierto, simplemente, que uno de sus compañeros se había acercado hasta la Plaza Mayor y regresaba con una bolsa de uno de sus comercios más tradicionales: Aperitivos La Pequeñita.

Almendras y nueces

Almendras, cacahuetes, cortezas fritas, nueces peladas, ciruelas con hueso y pistachos componían el improvisado refrigerio. "La idea se la he copiado a Matilde Fernández. He visto que siempre tiene frutos secos en el despacho", explicaba el comprador. Hasta el improvisado ágape socialista se acercaron ediles de Izquierda Unida. "El alcalde va a conseguir la unión de la izquierda por el estómago", bromeaba Marisa Castro, de IU. La unión de la izquierda y, en parte, el entendimiento con un sector del PP.

Manuel García del Hierro, secretario general del grupo socialista, cruzó el Patio de Cristales y se dirigió a una de las puertas del pleno, donde se encontraba departiendo con otros ediles el portavoz del grupo popular, Juan Antonio Gómez-Ángulo. García del Hierro le pidió a Gómez-Angulo, primer teniente de alcalde y presidente del pleno en ausencia del alcalde, que se prepare un pequeño bufé en uno de los salones anejos. "Vosotros tenéis ahí el despacho de Loygorri. Pero hay que buscar una solución para todos", fueron los argumentos del secretario general socialista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de diciembre de 1999

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