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Tribuna:

La formación

JOSÉ MANUEL ALONSO

Se llame como se llame la sociedad de hoy (del conocimiento, de la globalización, de la tecnología de la información) hay un punto de coincidencia y/o de concienciación en todos los sectores (políticos, empresariales, universitarios) de seguir machacando en el mismo clavo: el de la formación como inversión de futuro y de progreso. Así ha ocurrido en una semana en dos acontecimientos celebrados en el Palacio Euskalduna. Manifestaron esa voluntad y compromiso los socios de Bilbao Metrópoli 30, que redactaron su Reflexión estratégica Bilbao 2010, y el lehendakari, que asistió a la presentación del documento, y el miércoles los ponentes del debate organizado por el Consejo Social de la UPV dentro de los encuentros Universidad-Sociedad. Todos dieron la máxima importancia a la formación de la persona.

El lehendakari llegó a comprometer a su Gobierno en tres objetivos: paz, formación y cultura, pero se extendió en la importancia de la formación de las nuevas generaciones, probablemente porque los otros objetivos no se lograrían sin esa formación.

José Antonio Garrido, presidente de la citada sociedad, subrayó el sistema formativo desde la enseñanza escolar hasta la formación permanente pasando por la enseñanza universitaria, la formación profesional y la formación de segunda oportunidad. "Este sistema formativo se convierte", dijo, "en un elemento potencial de generación de líderes comprometidos con la comunidad, así como de profesionales que puedan llevar a buen fin sus ideas y proyectos". Y lo mismo ocurrió con el encuentro organizado por el Consejo Social de la Universidad, donde se apostó por la formación adecuada para responder a las exigencias de la sociedad de hoy.

Formación, competitividad, creación de riqueza y mantenimiento y generación de empleo forman, junto a la formación humana, una secuencia lógica y necesaria de una voluntad (y un discurso) de progreso en la que habrán de ser participes los poderes públicos, los agentes económicos y sociales, la universidad y el conjunto de la sociedad. ¡Todos comprometidos!

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de diciembre de 1999