Ángela Molina y su hija Olivia brillan en Huelva con la película "Jara"

Ángela Molina, la figura homenajeada en el XXV Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, fue ayer la gran protagonista por segundo día consecutivo. En la gala inaugural recibió el Premio Ciudad de Huelva y ayer presentó la película española Jara, de Manuel Escudillo, que ella protagoniza junto a su hija Olivia, una joven actriz de 19 años, réplica física de su madre.

Ángela Molina es una sonrisa y unos ojos llenos. "Viví mi homenaje como un sueño. Desde que llegué a Huelva he recibido una sucesión de emociones y no he hecho otra cosa que comer jamón y gambas", manifestó. Ángela Molina bajó ayer a la arena de la promoción para presentar Jara, película incluida en la Sección Oficial a Concurso, que significa el debut cinematográfico de su hija Olivia. "La experiencia de estar las dos juntas en la misma película ha resultado finalmente algo frustrante, porque no hemos coincidido ni una sola vez en ningún plano. Yo encarno, además, a un personaje muy cruel en Jara", indicó.Ángela Molina considera que sus conversaciones sobre interpretación con Olivia habrán enseñado poco a la joven actriz y más bien han servido para que ella ponga en cuestión sus conocimientos sobre cine. "Esta nueva generación es excesivamente intelectual, se lo plantean todo. Estas chicas y chicos resultan incluso pesados con tantas preguntas", explicó.

Jara es una bella y enigmática mujer que vive sola en el bosque desde niña, hasta que un día descubre a Tato (Sergio Peris Mencheta), que la enamora perdidamente. Se trata de una película, rodada en ocho semanas, que ha tenido un presupuesto de 290 millones de pesetas.

El director, Manuel Escudillo, considera como una grata experiencia haber trabajado con Ángela Molina y Olivia. "Es incierto que Ángela haya intentado interferir en mi trabajo con Olivia, como alguien ha afirmado. En un principio hablamos de cómo era el personaje y de cómo yo lo iba a tratar en las secuencias más duras. Como Ángela comprendió que no iba por un terreno resbaladizo o de exposición de sexo explícito, lo comprendió y me dejó trabajar. Cada uno ha tenido su papel", explicó Escudillo.

Olivia es un torrente de interpretación y de juventud en minifalda. "Molina es mi segundo apellido, pero yo lo utilizo como homenaje a mi abuelo y a toda una saga de artistas", dijo. Este trabajo, para ella, ha tenido momentos duros, "pero los he olvidado y sólo quedan los recuerdos bonitos", indicó.

"Un puro disparate"

Javier Gurruchaga contó ayer con cara de resignación que él hace en Jara de sacerdote. "Es igual, mañana interpretaré en Madrid a Napoleón y ayer, en Ubrique, encarné a un estudioso de William Shakespeare en una obra teatral. Así es este oficio, un puro disparate, permanentemente en la carretera". Gurruchaga, con su voz de histrión, se deshizo en elogios hacia el festival onubense: "Lo apoyo abiertamente frente a la invasión norteamericana".

Los invitados al festival acudieron ayer a una recepción en el Ayuntamiento que terminó convirtiéndose en un sarao bajo las palmas y las guitarras del Coro Rociero de la Hermandad de Huelva. Entre tanta frivolidad, Cristian Galaz, director de la cinta chilena El chacotero sentimental, que se exhibió en la sesión de apertura, dijo que en su país la mayoría de los ciudadanos no se preocupan para nada de la peripecia que Augusto Pinochet vive en Europa. "Pero yo quiero que este hombre reciba algún castigo por lo que hizo", señaló Galaz.

Tamara Acosta, de 27 años, protagonista de esa película, vive un momento feliz: también trabaja en otra cinta, El desquite, de Andrés Wood, que en este festival participa en la Sección a Concurso. "He tenido la suerte de protagonizar en Chile dos películas al mismo tiempo, lo que resulta inusual, porque allí la producción cinematográfica no es importante", manifestó.

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