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Entrevista:CRISTINA LLANOSGUITARRISTA Y CANTANTE DE DOVER

"Hemos hecho las cosas como salen, porque no escuchamos a nadie"

Cinco años después de su formación en Madrid, el cuarteto Dover rompió en 1997, gracias al abrumador éxito de su segundo elepé (Devil came to me), con el aforismo que aseguraba que, pese al remoto éxito de grupos como Barón Rojo, en España era incompatible hacer ruido, entre comillas, y vender discos. Y con Late at night (Chrysalis) han dado sopas con honda a quienes vaticinaron que su sonido se reblandecería tras recalar en una multinacional. Actualmente son aun más ruidosos, como demostrarán mañana en La Casilla (20.00; 1.000 pesetas) durante un concierto cuya recaudación se destinará íntegramente a las arcas de la organización antisida Txo Hiesa. Según promocionan sus organizadores, la cadena 40 Principales, será el primer concierto benéfico de rock que se celebra en Bilbao, eventos de trasfondo político al margen.Pregunta. ¿Cuándo surge su compromiso con los afectados del sida y por qué han decidido participar en este concierto?

Respuesta. Hombre, yo creo que es una cosa a la que todo el mundo que se le sugiere dice que sí, porque es una cosa que nos afecta a todos. Hay que ser muy cabrón para decir que no. Siempre que nos han sugerido cosas por el estilo las hemos hecho, así que supongo que en el futuro habrá más.

P. Muchos grupos que participan en este tipo de eventos son tachados de hipócritas y se afirma que sólo están ahí por intereses comerciales y publicitarios. ¿Es su caso?

R. Pues no, joder. Supongo que es lo más fácil decirlo cuando se ve desde fuera, pero nosotros teníamos que ir a tocar a Bilbao de cualquier modo; si es así, con una causa, pues mejor. ¿Que de esta manera no ganamos un duro? No sé, yo ya tengo duros suficientes...

P. ¿En qué ha cambiado su vida desde el éxito de Devil came to me?

R. Ha cambiado en el sentido de que ahora podemos dedicarnos plenamente al grupo, que es lo que queremos.

P. ¿Ya se les ha quedado pequeño el mercado español?

R. No, lo que pasa es que nos apetece también salir fuera. Si pueden hacerlo los grupos americanos o ingleses, ¿por qué los demás no? No buscamos fuera un éxito similar al que hemos tenido aquí; aspiramos a poder girar fuera, que es muy divertido.

P. Si Late at night no vende tanto como Devil came to me, ¿se lo tomarán como un fracaso?

R. No, un fracaso sería sacar un disco del que no estuviésemos seguros de que es bueno. Si tú estás convencido de lo que haces, luego no puedes estar pensando en esas cosas. No nos preocupan las ventas.

P. ¿Ni siquiera un poco?

R. Hombre, si se vende muchísimo el disco, me encanta, nunca hemos tenido vocación de grupo maldito, pero, si no, qué se le va a hacer. C"est la vie.

P. Han sorprendido a quienes aseguraron que su sonido se ablandaría al recalar en una multinacional. ¿Se plantearon cambiar sus directrices?

R. No, siempre hemos hecho las cosas como salen, porque no escuchamos a nadie. Supongo que es lo que nos gusta ahora; además, siempre hemos tendido entre disco y disco a endurecernos un poquito, porque es lo que nos gusta. Vamos aprendiendo cómo hacerlo, cómo tocar y salió así. Nuestro sonido evoluciona hacia el metal. No, es broma. A nosotros nos gusta Queens Of Stone Age, Fu Manchu, muchas cosas, pero de ahí a que luego sonemos así...

P. Carlos Subterfuge defiende que todos salen voluntariamente de su sello y que la banda es quien se beneficia por ello. ¿Qué han ganado ustedes con el cambio?

P. Nosotros abandonamos Subterfuge porque ya no estábamos cómodos. Nos fuimos por esa razón, buscamos una compañía en la que nos pareciera que íbamos a estar a gusto, que nos íbamos a entender con ellos, que es de lo que se trata, y encontramos a Chrysalis. Con el cambio, para empezar, tenemos el contrato con más libertad e independencia que hemos tenido nunca, y hemos ganado la posibilidad de crear Loli Jackson Records, aunque no ejercemos de empresarios, porque nosotros ni ponemos ni cogemos dinero del sello.

P. O sea, que es falso que las compañías independientes sean la panacea de la libertad artística.

R. Todo depende del caso, pero en el nuestro sí, es así. Es demasiado generalizar y decir que las independientes son todas maravillosas y que las multinacionales son el coco. Todo depende de los contratos, aunque en todas partes suelen ser leoninos y malos para los grupos que empiezan.

P. ¿Consideran que han creado escuela, como hicieron Nirvana y el grunge tras su particular boom?

R. Pues no lo sé, pero no me importaría haberla creado. Hay gente que nos escribe cartas diciendo que tiene grupos y que hacen versiones nuestras porque les gusta lo que hacemos. Me parece muy bien.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de noviembre de 1999