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Entrevista:JAVIER MONGELOSPRESIDENTE DEL CES

"Hay que ver si las instituciones hacen lo suficiente en las zonas deprimidas"

En un despacho austero, como corresponde a un buen cooperativista, Javier Mongelos, presidente del Consejo Económico y Social (CES), se siente satisfecho de haber puesto en marcha esta institución tras más de quince años de retraso y desavenencias. El CES, que emitió el pasado mes su primer dictamen, sobre la llamada ley del Taxi, vive un proceso de renovación de su cúpula que culminará el próximo enero. Mongelos, un vitoriano de 69 años, apuesta porque el órgano de carácter consultivo se convierta en un referente en Euskadi.Pregunta. ¿Es el CES un órgano no deseado?

Respuesta. La historia lo dirá. En general, no me ceñiría al CES vasco. Sus homólogos europeos funcionan bien. Es una institución que pretende perfeccionar el sistema democrático, que en la elaboración de las normas no participen sólo los partidos políticos, sino también los agentes económicos y sociales.

P. ¿Y en Euskadi?

R. No he vivido la problemática que surgió desde la promulgación de la primera ley, en 1984. Eran unos momentos muy difíciles. Luego hubo un parón y en 1997 se hizo una nueva ley. Así que se empezó a funcionar en el segundo semestre del año pasado, cuando se acababa la legislatura. Pudimos hacer algunos dictámenes de decretos y hasta el mes pasado no nos han llegado las primeras leyes.

P. ¿El trabajo como órgano consultivo acaba de empezar?

R. Sí. Esta es la realidad.

P. ¿No es un poco liante que haya tantas siglas y dos órganos de perfil social, el CES y el CRL (Consejo de Relaciones Laborales)?

R. En general en otras autonomías y Estados el CES y el CRL están juntos. Éste último es una sección del CES donde se tratan exclusivamente temas de carácter laboral por los sindicatos y los empresarios. El CES tiene un contenido mucho más amplio, debe dar su opinión sobre todas las leyes de carácter económico y social, que son prácticamente todas.

P. ¿Son un Pepito Grillo de la Administración?

R. No creo. Todos somos pepitos grillos para hacer críticas y propuestas. Evidentemente el Ejecutivo no tiene obligación de incorporar las propuestas o acuerdos del CES. Lo que ocurre es que no solo se asesora al Gobierno, también al Parlamento. Cuando las leyes llegan a la Cámara lo hacen con el dictamen del CES. En todo caso, los dictámenes del CES son fruto del acuerdo de instituciones muy diferentes como la universidad, los sindicatos, los empresarios, los consumidores... Hay un acuerdo suficientemente amplio para que, si hay acuerdos y hay un dictamen, el Gobierno no lo eche en saco roto y lo tire a la basura.

P. La división sindical ¿cómo se refleja en el CES?

R. En general hay que decir que depende de los temas. En temas muy de carácter social todos están en posiciones similares. En temas que tienen un mayor contenido político sí que se notan las diferencias. Es evidente que los organismos que trabajan aquí trasladan sus posiciones en la sociedad. Como en cualquier otra organización y en la sociedad cada uno defiende sus posturas.

P. El producto estrella del CES es la memoria, llevan dos años elaborándola. ¿Quiere ser una recopilación o un instrumento de influencia?

R. Quiere ser una fotografía del país aquí y ahora. Además, se intenta hacer una crítica y se dan recomendaciones sobre temas que deben cambiar.

P. ¿Que cambiaría?

R. Mejor que cambiar, mejoraría aspectos económicos, como una mejor distribución de la riqueza. Hemos conseguido las cifras máximas de empleo, pero la riqueza no se distribuye de forma proporcional. Las zonas más deprimidas cada vez lo son más. Se ha reducido más el desempleo donde hay más empleo. Hay que analizar si los órganos públicos hacen un esfuerzo suficiente en las zonas deprimidas. También se han incrementado los riesgos en el trabajo, que repercuten más en los contratos temporales que en los indefinidos. En infraestructuras, por ejemplo, el ferrocarril que tenemos es tercermundista. Son casi 800.000 toneladas de transporte las que pasan por la comunidad autónoma y el 80% van por la carretera, y así están.

P. En más de una ocasión ha manifestado la necesidad de que se logren las transferencias plenas en materia de empleo.

R. Está recogido en el Estatuto y no hacerlo es incumplir la ley. Se ha demostrado que una Administración próxima es más eficaz en general.

P. ¿Y la ruptura de la caja única de la Seguridad Social?

R. No tiene porqué romperse. No se puede parar al mundo cuando camina, y esto no quiere decir que haya que terminar con los mecanismos de solidaridad que existen con la comunidades con las que se ha convivido durante siglos.

P. El Gobierno vasco dice que la protección social en Euskadi es especial.

R. Se acepta que está mejor que en otros lugares, pero eso no quiere decir que esté bien. Todavía nos falta mucho camino para lograr los niveles deseados. Hay que dar aún un salto importante e integrar a los marginales por el empleo y ocuparse de la gente de edad avanzada. Somos pioneros a nivel de Estado, pero hay que dedicarles más atención.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 1999