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Un católico en la cumbre

De educación profundamente católica, ingeniero electrónico de profesión y orador excepcional, el socialista António Guterres, de 50 años de edad, ha alcanzado en menos de cinco años como primer ministro de Portugal un enorme prestigio entre los líderes de la Unión Europea. Su capacidad de diálogo, su habilidad como negociador y sus buenas relaciones internacionales le han catapultado hacia un puesto prácticamente devaluado desde Willy Brandt, pero que él confía en restaurar como se merece.A su juicio, "la globalización de las economías y de las sociedades actuales debe marcar la nueva agenda de la Internacional Socialista" de forma que la citada organización plantee "la regulación de esa mundialización, impulse la reforma de la ONU, ayude a construir bloques regionales que faciliten la multipolaridad (y eviten un control hegemónico de una única potencia) y establezca un mayor equilibrio en las relaciones internacionales".

Procedente de una familia humilde (su padre era funcionario de la Compañía de Gas y Petróleo), Guterres ingresó con 18 años en las Juventudes Universitarias Católicas. Tres años después alcanzó la presidencia del Centro de Asistencia Social Universitaria, y en 1974, el año de la revolución de los claveles, se afilió al Partido Socialista. Obtuvo una gran experiencia política (siendo muy joven) durante su paso como jefe de gabinete del secretario de Industria en los primeros Gobiernos provisionales de la incipiente democracia portuguesa, alcanzó su primer acta de diputado en 1976, y en febrero de 1992 fue elegido líder de los socialistas portugueses. Tres años después ganó sus primeras elecciones generales, y desde entonces no ha tenido rival.

El primer ministro portugués es un gran conocedor de la historia, domina tres idiomas (inglés, francés y español) y es una enamorado de la ópera. Viudo desde al año pasado y padre de dos hijos (Pedro y Mariana), Guterres cree que la IS debe impulsar en todo el mundo lo que los partidos realizan a escala nacional: "Compatibilizar la economía de mercado con un Estado regulador que defienda la justicia social y la solidaridad".

En una entrevista publicada por el diario Público, Guterres sostiene que la ideología socialista debe "incorporar no sólo la herencia socialdemócrata, sino también las contribuciones procedentes del humanismo cristiano y, más recientemente, del pensamiento liberal de izquierda, especialmente el desarrollado en Estados Unidos". Asimismo cree que la IS debe combatir todas las formas de "irracionalidad política que hoy están en el origen de todos los nacionalismos exacerbados, del fundamentalismo religioso y hasta de las actuales oleadas individuales de racismo e intolerancia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de noviembre de 1999