Lalo Schifrin: "El jazz es la única música que ha conservado la improvisación"

A Lalo Schifrin le quedan pocos palos musicales por descubrir. Se maneja con igual soltura como intérprete de jazz que como director de una orquesta o compositor de bandas sonoras de películas. Su dilatada trayectoria le confiere autoridad para afirmar que "el jazz es la única música que ha conservado la disciplina de la improvisación". Schifrin dirigirá hoy a la Sinfónica de Euskadi en el Kursaal donostiarra (20.30) y mañana en el Teatro Arriaga de Bilbao.

Schifrin es un músico polifacético por naturaleza, aunque en algo le ha ayudado también la atmósfera familiar. Su padre, Luis Schifrin, fue uno de los fundadores de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y durante 35 años dirigió los conciertos del Teatro Colón. El músico inició así su carrera cuando se sentó al piano con sólo tres años. Su formación fue clásica en un principio, pero la inquietud pudo más que la tradición y Schifrin no desperdició la posibilidad de ampliar horizontes. Conoció el jazz por los discos y lo saboreó en París y hoy asegura que es "una música muy seria y la única del siglo XX que ha conservado la disciplina de la improvisación". Schifrin, ganador de cuatro premios Grammy y nominado al Oscar en seis ocasiones, es un compositor que no tiene apego a sus propias partituras, que cree en la libertad del creador, pero también del intérprete. "Eso lo hacía Bach, también Mozart, que era un gran improvisador y Chopin, que nunca tocó sus inpromptus de la misma manera dos veces".

"Cerrar los ojos"

El músico argentino dirigirá hoy y mañana a la OSE en San Sebastián y Bilbao, para abordar un programa de conocidas bandas sonoras del cine. El conjunto sinfónico vasco se enfrenta a la interpretación de temas de filmes como Misión imposible, Tango, Casablanca, Harry el sucio o Lo que el viento se llevó, obras que no figuran en su repertorio habitual y que tienen mucho de desafío. En todo caso, Schifrin conoce a la orquesta, admira "su flexibilidad" y está convencido de que el público va a poder "cerrar los ojos y crear sus propias imágenes". Trabajó con ella para un concierto similar que se celebró en la clausura del Festival de Cine de San Sebastián de 1998.

Quiza sea ésta, la cinematográfica, una de las facetas por la que mejor se conoce a este compositor, que ha escrito más de 100 orquestaciones para el cine y la televisión. "El cine es la ópera del siglo XX que está terminando. Se ha hecho popularísimo", afirmó ayer.

El compositor valora el cine como "un arte de colaboración", en el que debe practicarse "la verdadera democracia". Y advierte de que cuando aparece la tiranía fracasa la película. Pero el artista no ha encontrado trabas en este trabajo. Hay quien afirma que componer para cine coarta la creatividad musical. Schifrin lo niega. "La libertad está siempre", señala. "Pero el reto para el compositor de bandas sonoras es dominar la sincronización, que es un arte y una ciencia".

Schifrin ha plasmado esa fusión en otras vertientes y también ha salido airoso del mestizaje. En los últimos años ha grabado cuatro CDs que suponen el encuentro del jazz con la música sinfónica, un camino que lejos de agotarse tiene, a su juicio, muchas posibilidades de explorar. Y ahí se enmarca el quinto trabajo que editará el año próximo.

El compositor, que ha dirigido a algunas de las mejores orquestas del mundo y ha actuado junto a Ella Fitzgerald se sabe privilegiado: "Hay dos artes del siglo XX que he abrazado y no por esnobismo: el jazz y el cine".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de noviembre de 1999.