La Comunidad prohibirá a 'plastiqueros' y perros entrar en las pistas de esquí
Las pistas de esquí madrileñas verán su acceso limitado. El viceconsejero de Promoción y Patrimonio Histórico, Juan Carlos Doadrio, tiene preparado un borrador de reglamento para las estaciones de invierno, donde prohíbe la entrada a perros y plastiqueros. El borrador regional, que será aprobado en tres meses, también impone la limitación de equipaje a los esquiadores en los remontes (10 kilos), la prohibición de fumar en las cabinas y funiculares y la obligación de disponer de hojas de reclamaciones. Asimismo, Doadrio quiere que cada estación tenga equipos de socorro y rescate propios. Hasta el momento, las normas para estas instalaciones alpinas las marcaba la Asociación de Estaciones de Esquí.
La Comunidad prohibirá entrar en las pistas a quien no vaya "convenientemente" equipado
El viceconsejero de Promoción y Patrimonio Histórico, Juan Carlos Doadrio, reconoce que la región carece de un reglamento para las pistas de esquí, por lo que aspira a que el proyecto adquiera el rango de decreto. "No hemos sufrido graves accidentes, pero no debemos esperar a que ocurra una desgracia para crear un reglamento específico de estaciones de esquí y deportes de invierno", resaltó Doadrio. - Prohibiciones. Los perros -y otros animales de compañía-, las personas no equipadas "convenientemente" y los vehículos a motor (todoterreno, motonieves o tractores) quedan excomulgados de las pistas de esquí de la región, según el reglamento en ciernes. "Hasta ahora había personas paseando con sus perros en plena pista o deslizándose con plásticos o raquetas -plastiqueros-, que ponían en peligro su propia integridad y la de los esquiadores", comenta el viceconsejero de Promoción y Patrimonio Histórico, Juan Carlos Doadrio. Los únicos animales que pueden pulular por las pistas son los destinados a labores de "salvamento, socorrismo o alguna carrera de perros". Los infractores serán expulsados de la pista y sufrirán una sanción, cuya cuantía está por determinar.
- Desniveles y señales. El proyecto impulsado por Doadrio diferencia cuatro categorías, según el grado de dificultad, y les asigna colores. Las que tienen un desnivel del 15% se consideran "muy fáciles o de debutantes" e irán marcadas en verde. Las "fáciles o intermedias" no pueden superar el 25% de pendiente y lucirán de azul. El rojo queda reservado para las pistas "difíciles", cuyo desnivel no debe rebasar el 45%. Y el negro se asigna a las "muy difíciles", o sea, las que superan esa pendiente. "El recorrido ha de estar señalizado mediante balizas (señales fijas o móviles que se ponen de marca para indicar lugares peligrosos o para orientar) de diferentes colores, situadas al menos en un lado del recorrido", según el proyecto. Dichas marcas llevarán un número "para informar a los usuarios y precisar al servicio de socorro el lugar exacto del usuario accidentado".
- Salvamento. Cada estación de esquí deberá disponer de un servicio de socorro, "que se ocupará de la localización, evacuación y primeros auxilios de los accidentados". El equipo de rescate actuará incluso en la zona "fuera de pistas" y, en caso de daños a personas, levantará un atestado. La intención del viceconsejero de Patrimonio Histórico es que los facultativos estén apostados por todo el recorrido de los esquiadores y no sólo al pie de las pistas. La empresa que gestiona cada estación tendrá que contar con un seguro concertado -propio o a través de terceros- para prestar el servicio de socorro. Eso sí, los responsables de las instalaciones no se harán cargo de lo que le suceda a los usuarios si se encuentran fuera de las pistas o en las que estén cerradas.
- Instalaciones. El reglamento exige un mínimo de servicios en todas la estaciones (en Madrid hay tres: La Pinilla, Valdesquí y Navacerrada): remontes y pistas adecuados; maquinaria para dejar la nieve en perfecto estado; agua, energía eléctrica y servicios de saneamiento y recogida de basuras; un servicio telefónico o un enlace radiotelefónico "con punto de escucha permanente"; un área de información general; un puesto de socorro; un refugio; un aparcamiento de vehículos, y un recinto para "recepción, taquillas, oficinas y talleres".
- Transporte. Los esquiadores no podrán llevar equipaje de más de 10 kilos (o volumen excesivo) a la hora de remontar la pista de esquí en el telesilla (o en cualquier otro artilugio transportador), aparte de los esquíes. Tampoco están permitidas las mercancías peligrosas o inflamables, fumar en las cabinas de los funiculares ni llevar a niños en brazos "cuando las circunstancias planteen dudas sobre su seguridad". Los vigilantes tendrán que llevar uniforme y se encargarán de expulsar a los usuarios sin el billete para los remontes y a los que "perturben el orden público". Lla normativa obligará a las estaciones a contar con hojas de reclamaciones; la empresa remitirá una copia de cada protesta a la Dirección General de Deportes, junto a un informe, en menos de diez días.
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