De la Rosa, ilegalidades

La esposa de Javier de la Rosa, Mercedes Misol, recriminó ayer a Maragall que la víspera hubiera sacado a relucir las relaciones de su marido con los Gobiernos de Jordi Pujol. Y recordó que el Ayuntamiento de Barcelona le pidió ayuda para la Olimpiada Cultural. Maragall no quiso responder a esta cuestión por sí mismo y remitió a Margarita Obiols. De la Rosa fue uno de tantos empresarios a quienes se pidió que esponsorizaran la Olimpiada Cultural, pero él fue de los que no dio ni un duro, aseguró ayer Margarita Obiols, que fue directora y encargada de organizar la olimpiada. "Cuando le planteamos que sus empresas aportaran financiación a la Olimpiada Cultural", dijo Obiols, "el señor De la Rosa comenzó a pedirnos una serie de contrapartidas. Todas ilegales. Licencias de obras imposibles y cosas por el estilo. Naturalmente no hubo nada de nada. No aportó ni cinco y eso puede comprobarse en las cuentas, que están auditadas".

Más información

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 05 de octubre de 1999.

Debido a las excepcionales circunstancias, EL PAÍS está ofreciendo gratuitamente todos sus contenidos digitales. La información relativa al coronavirus seguirá en abierto mientras persista la gravedad de la crisis.

Decenas de periodistas trabajan sin descanso para llevarte la cobertura más rigurosa y cumplir con su misión de servicio público. Si quieres apoyar nuestro periodismo puedes hacerlo aquí por 1 euro el primer mes (a partir de junio 10 euros). Suscríbete a los hechos.

Suscríbete