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EXTRANJEROSEXTORSIONAN A LOS DUEÑOS DE LOS BURDELES

Inmigrantes del este de Europa tratan de hacerse con el control de la prostitución en Alicante

La estadística no deja lugar a dudas. El 60% de las mujeres inmigrantes que ejercen la prostitución en la provincia de Alicante proceden de los países del este europeo, sobre todo de Rusia y de las repúblicas desmembradas de la antigua Yugoslavia, según datos facilitados por la Comandancia de la Guardia Civil de Alicante. Grupos delictivos de esos países, más o menos organizados, se han desplazado a Alicante para controlar el incipiente negocio, bien a través del proxenetismo sobre sus compatriotas o bien mediante la extorsión a los dueños de los prostíbulos.

La Guardia Civil detuvo la pasada semana a 11 personas por delitos relacionados con la prostitución, y a cerca de una veintena de prostitutas, a quienes se les aplicará la Ley de Extranjería. Extorsiones, secuestros, coacciones, amenazas y lesiones son los métodos empleados por esos grupos criminales introducidos en el sórdido mundo de la prostitución, en el que no faltan las drogas. El último caso conocido de extorsión en burdeles saltó a mediados de la pasada semana, con la detención de cuatro personas jóvenes originarias de la República Eslovaca. Se les acusa de intento de secuestro y extorsión al dueño de un lupanar de Ondara (Marina Alta). Pocos días antes, el 27 de septiembre, los equipos de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Guardia Civil de Valencia y Alicante apresaron a cinco personas en el club de alterne El Quijote, sito en el término municipal de Pedreguer, también en la Marina Alta. Esta operación concluyó con la detención de 19 extranjeras que ejercían la prostitución y residían en España sin autorización. Igualmente en Pedreguer, en el Club Pinar, el equipo de Policía Judicial de Dénia y Puesto de Vergel de la Guardia Civil detuvo el 23 de junio a cuatro personas por delitos de inducción a la prostitución. La denuncia presentada por tres mujeres de nacionalidad lituana fue decisiva para culminar la operación. Todas estas actuaciones han dejado un sabor agridulce en la Guardia Civil. De un lado se felicitan por la rápida y eficaz desarticulación de las bandas, pero de otro expresan su preocupación ante el incremento de la comisión de delitos relacionados con la extorsión, el secuestro y las amenazas en los burdeles de la provincia. "Que estemos dando muchos golpes significa que hay muchos grupos del Este actuando en la provincia", asegura un alto mando de la Comandancia de Alicante. El asentamiento de mujeres jóvenes del este europeo al norte de la provincia no pasa desapercibido fuera de los prostíbulos. "Se están echando a la calle", posiblemente hartas de que los proxenetas las maltraten. "La mayoría de ellas son muchachas que no tienen más de 20 años", indica el mando del instituto armado. Alrededor de ellas surgen los grupos de proxenetas y extorsionadores de sus mismas nacionalidades, señala la misma fuente. Americanas y magrebíes Al sur de la provincia, en La Vega Baja, también se ha notado la llegada de jóvenes inmigrantes del Este que venden sus cuerpos en lupanares desperdigados por la comarca. Pero aquí, a diferencia del norte de la provincia, aún predominan las mujeres de origen latinoamericano y, en menor medida, las magrebíes. La estadística que maneja la Guardia Civil refleja que el 60% de las mujeres inmigrantes que se prostituyen en Alicante procede de países del Este. El resto son originarias de América Latina y el Magreb. El perfil de la banda desarticulada la pasada semana por extorsión, intento de secuestro, amenazas y lesiones al dueño del prostíbulo de Ondara, a la mujer de éste y a su hijo, es un buen botón de muestra para conocer las características de estas redes que, según la Guardia Civil, ya han logrado hacerse con el control de buena parte de la prostitución en la provincia. Sin llegar a los extremos de Bélgica, donde grupos de delincuentes del Este han erradicado a tiros a otros clanes para dominar el mercado de la prostitución y la droga, la proliferación de bandas en Alicante es un hecho irrefutable cuyo control se ha desbordado en los últimos años. Entre los años 1992 y 1993, un total de 97 extranjeras que permanecían en nuestro país de forma ilícita fueron detenidas en burdeles de la provincia por la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía.

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