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FÚTBOL Liga de Campeones

El Arsenal magulla al Barça

Los ingleses forzaron el empate en el tramo final con un juego muy vivo que desfondó a los azulgrana

El Arsenal desfiguró al Barça en un partido trepidante y en el que la obstinación por llevar el cuerpo a cuerpo a sus últimas consecuencias le dio un punto al equipo inglés. El Barça ensució la portentosa imagen que ofreció hace ocho días ante el Fiorentina y que, con métodos diferentes pero no menos valorables, también mantuvo en la primera parte de ayer. Fueron tres cuartos de hora excitantes en los que con inteligencia y estilo buscó el tiro de gracia. Luis Enrique lo ejecutó en su más genuino estilo. Fue una jugada larga en la que cuando el rival, Vieira en este caso, se cree que todo está solventado, reaparece como si surgiera de la nada el delantero asturiano. En esa situación su pegada es inapelable.La jugada premió un inicio en el que el Barça mantuvo intacto su poder de intimidación. Pero después se desinfló, retrocedió metros ante las embestidas de los ingleses, revitalizados con la irrupción de Suker y Henry, y acabó pidiendo a gritos un oxígeno con el que Van Gaal no tuvo a bien asistirle. Cuando el Arsenal parecía más desquiciado, cuando en la sucesión de patadones y golpes se quedó con diez jugadores por la expulsión del francés Grimandi, fue cuando encajó el Barça el gol del empate. Quedaban nueve minutos y el Barça ya no tuvo más que decir. Van Gaal, en una prueba más de su insobornable ideario, dejó de salida a Kluivert en el banquillo y premió el estado de gracia de Dani con la titularidad.

BARCELONA 1

ARSENAL 1Barcelona: Hesp; Reiziger (Ronald de Boer, m.70), Frank de Boer, Bogarde, Sergi; Luis Enrique (Litmanen, 76), Guardiola, Cocu; Figo, Dani y Rivaldo. Arsenal: Manninger; Dixon, Keown, Adams, Winterburn; Parlour (Henry, m. 72), Vieira, Grimandi, Overmars (Ljmgberg, m. 80); Kanu y Bergkamp (Suker, m. 72). Goles: 1-0. M.16. Penetración de Cocu que acaba con un mal remate, Manninger no acierta a atajar la pelota ante la oposición de Dani, Vieira falla en el rechace y Luis Enrique, que sigue la jugada, marca. 1-1. M. 81. Hesp rechaza con las piernas un duro disparo de Suker desde la media luna del área y el balón es recogido por Kanu, que marca. Árbitro: Markus Merk, alemán. Mostró la tarjeta amarilla a Frank de Boer, Bergkmap, Vieira, Adams, Suker, Keown y Dani. Expulsó a Grimandi con la tarjeta roja directa (m. 80) por repeler con un codazo una entrada de Guardiola. Unos 90.000 espectadores en el Camp Nou en partido del grupo B. Reiziger tuvo que ser retirado del terreno de juego por una lesión de ligamentos en el tobillo izquierdo.

El Arsenal dispuso dos cuartetos defensivos pero que presionaron muy arriba. No iba a poder repetir el Barça los arabescos del día del Fiorentina; eso estuvo claro desde el primer momento. El Arsenal compareció más envalentonado y presionó mucho más a la vera de la divisoria aunque Bergkamp y Kanu apenas dieron señales de vida. El Barça desplegaba en aquellos momentos un juego que era digno de ser visto, tanto cuando iba como cuando venía, tanto cuando disponía del balón como cuando, sin solución de continuidad, lo recuperaba.

La impunidad con la que actuó Sergi por la banda izquierda, en la que Parlour apenas se vio, la agradeció Rivaldo con una presencia constante en la punta de ataque, hasta el punto de llegar a ser casi ofensiva para su marcador, Dixon, que tuvo que aguantar estoicamente cómo el brasileño centraba de rabona una vez o le metía un túnel al menor descuido.

Por la banda derecha, Figo se fajaba contra el muro de contención inglés y forzó un par de buenos remates antes del cuarto de hora. El Barça funcionaba como un reloj, con la precisión que le demanda Van Gaal tanto en el cuidado y la rapidez con el balón como en la recuperación. Todo fue a las mil maravillas, sólo que desde que Luis Enrique anotó el gol, el Barça empezó a bajar su ritmo infernal.

Los ingleses adelantaron diez metros sus líneas tras el descanso con lo que ya estaban en las mismas barbas de Hesp sin que nadie acertara a remediarlo. El Barça se vio tratado con su misma medicina.

El Arsenal, que obligó a Kanu y a Bergkamp a trabajar a destajo, era el que recuperaba el balón en un visto y no visto. Estaba claro que era un tipo de partido que no le iba al indolente holandés con aerofobia ya que, por si fuera poco, sus compañeros se dedicaron a endurecer sus entradas.

El Arsenal ya había avisado con un tiro del delantero nigeriano y tres o cuatro buenas aproximaciones. Wenger retiró a Bergkamp y dio entrada a Suker y a Henry. Llegó el gol del empate y se agrandó la sensación de bólido sin gasolina que estaba causando el Barça. La suerte estaba echada, y el aspecto desinflado del Barça, retratado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de septiembre de 1999