FÚTBOL Clasificación para la Eurocopa

Ganas de venganza contra España

Austria convierte la visita de la selección de Camacho en un capital asunto de honor por el 9-0

Un año después de la humillante derrota en Chipre -el primer aniversario se cumple exactamente mañana-, de la fecha que marcó el final de una era y el comienzo de otra en el fútbol español, la selección vuelve a escena sin un solo motivo para agachar la cabeza, con todos las connotaciones negativas enterradas. La clasificación y el crédito a salvo, la ilusión propia desbordada, la admiración ajena también... En la España que hoy se enfrenta a Austria en Viena (17.00, TVE-1), en partido correspondiente a la fase de clasificación de la Eurocopa, todo huele a equipo grande. Siete victorias y un empate, 34 goles a favor por tan sólo dos en contra, 70 horas de juego extraordinario. La selección de Camacho se está escribiendo con mayúsculas. Y sin embargo a los españoles, especialmente a los componentes del cuerpo técnico, se les detecta inquietos dentro de este traje. Como si lo difícil no hubiera sido tanto revertir la situación anterior como conseguir mantenerse sanamente instalados en la actual. Huyen de la euforia a la que les invita su estado de salud y tratan de aferrarse al suelo, mirarse a sí mismos con moderación y al adversario con el respeto debido. Justo lo contrario que persigue Austria, enfrascada desde hace una semana, tal vez dos, en una batalla por enrarecer ambientalmente el partido, por elevar su temperatura, por convertirlo en una irreversible y capital cuestión de honor.

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Los medios de comunicación austriacos presentan el partido de forma inequívoca -"El día de la venganza", titulan a toda página-, recordando con el ceño fruncido la herida abierta con el 9-0 del mes de marzo en Valencia. Los españoles se mueven en la dirección opuesta, intentando reducir la contienda a tres puntos más en juego y ni siquiera decisivos. Pero saben que no va a ser posible. Que les va a tocar combatir contra un adversario especialmente agresivo, mucho se temen incluso que violento, y dispuesto a morir no sólo por no dejarse humillar de nuevo sino por desquitarse de un episodio que desde todos los rincones se ha elevado a la categoría de afrenta histórica.

A priori, el perfil del duelo pone en peligro el nivel de buen gusto que España había logrado imponer en su juego. Un terreno irregular y un rival especialmente aguerrido hacen dudar a los españoles de que sea posible repetir recitales como los de otras tardes. Mucho menos, claro, el 9-0 de la primera vuelta. "Intentaremos ser fieles a nuestro estilo", advirtió Raúl, "pero me temo que esta vez jugar bien va a resultar difícil". No parecen asustados los españoles en cualquier caso ante la idea de vestir de faena en vez que de etiqueta. "En Valencia, a Austria no le dio tiempo ni a dar patadas", comenta Engonga. "Esta vez será diferente, se comportarán con mayor agresividad. El partido se parecerá más al de Polonia de hace días. Pero no importa. Este equipo ya ha demostrado que además de para jugar bien, está preparada para pelear".

Todas las noticias de las que dispone España sobre Austria afectan a una idea global de conjunto -juego a la defensiva y máxima agresividad- no a cuestiones individuales. Y a pesar de que han presenciado vídeos de sus dos partidos más recientes, los jugadores españoles reconocen no conocer demasiado a su rival. "No conozco ningún apellido del equipo austriaco", admitió abiertamente Luis Enrique. Y Raúl tampoco disimuló: "De los austriacos, sólo conozco a los que jugaron en Valencia. No sé si serán los mismos, pero tampoco me importa".

La conexión Guardiola-Valerón-Raúl parece la gran apuesta futbolística de Camacho para apoderarse del partido, de la pelota, y las penetraciones por las bandas, el arma con la que confía en romper a la defensa austriaca. Tres jugadores españoles llegan avisados de sanción, a una tarjeta amarilla del castigo -Cañizares, Valerón y Engonga-, un detalle irrelevante en opinión de Camacho: ninguno tiene la intención de huir a toda costa de la amonestación ni de forzarla para cumplir el castigo el miércoles frente a Chipre.

Por lo demás, varios jugadores llegan con problemas a cuestas de sus respectivos equipos -los del Atlético, los del Mallorca, los del Valencia, Luis Enrique y su particular confrontación con Van Gaal-, pero todos ellos aseguraron tenerlos aparcados. Juran que sólo tienen en la cabeza a la selección. "Y el jueves ya volveremos a la cruda realidad", concluye Engonga.

Austria: Manninger; Winklhofer, Streiter, Hatz; Ibertsberger, Kuehbauer, Mählich, Weissenberger, Kirchler; Vastic y Cerny.

España: Cañizares; Michel Salgado, Hierro, Paco, Sergi o Aranzabal; Etxeberria, Guardiola, Valerón, Luis Enrique; Raúl y Morientes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 03 de septiembre de 1999.

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